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Soldado Amazonense, Aguerrido Combatiente

HISTORIAS, MITOS Y LEYENDAS

UNA TARDE DE PESCA: LA COLADA

UNA TARDE DE PESCA: LA COLADA

Bagre que se pesca en los ríos del valle

Una más de las tradiciones de mi querido valle es la pesca, y existen diferentes maneras de realizarla: mediante anzuelo, colada (que no es otra cosa que la pesca mediante canastas en temporadas bajas de los ríos), “garrlito”, trinchera, con barbasco, ensuciando el agua, dinamita, etc.

De las formas de pescar anteriormente descritas la utilización del barbasco, dinamita y ensuciado del agua, eran métodos perjudiciales ya que mataban indiscriminadamente a peces grandes, chicos y hasta los huevos; es por eso que fue prohibido su uso.

En esta oportunidad contaré una historia sobre “la colada”, que no es otra cosa que la pesca utilizando canastas, las cuales se sumergían en las aguas de los ríos poco profundos y en épocas del año que presentaban menor caudal. El método utilizado consistía en meterse a las aguas del río poco profundo, recorrer sus riveras sumergiendo las canastas una y otra vez entre los arbustos que crecían al ras de las aguas, levantar la canasta de tal manera que al ecurrirse el agua dejaba al descubierto los “bagres”, “huamanes”, “cojines”, cangrejos y hasta “platiaos” que habían caido atrapados.

Para esta historia, esta demás decir que con el afán de darle un matiz netamente huayacho, los personajes serán íntegramente cambiados y el lenguaje utilizado tratará de ser netamente original. La historia comienza así:

Es un fin de semana, tranquilo como cualquier otro, las primeras horas de la mañana transcurren lentamente, doña Esperanza y don “isha” se ha despertado a las cuatro de la mañana y desde esa hora los acompaña su radio marca internacional de cuatro pilas (si es Rayovac mejor aún), la emisora que suena en esos momentos es “Radio Huancabamba” “La voz de las fronteras” o de alguna emisora ecuatoriana que deja escuchar hermosos “san juanitos”; nuestros aludidos permanecen en silencio y de rato en rato se escucha un dialogo entrecortado:

- ¿Qué hora será?, preguntaba doña Esperanza
- Creo que van a ser las cinco, todavía no habla el “brujo de las guaringas”, ese “mentecato” tiene su programa a las cinco en “puntito” y para engañando a todos esos “opas” que creen en brujerías y cochinadas – Contestaba don isha.
- Ah ya, ojala que a las cinco y media “aclarare” para levantarme a preparar el “ampesito”, “malaya” que se “acabao” el “cafcito” – continuaba doña Esperanza
- Si “vieja”, hay que levantarse temprano para preparar las “pescadoritas”, las “shicras” y “talegas”, antes de que nos gane ese “bolsudo” del “cashpete” y la cuma Rita – decía don isha al referirse a los instrumentos que utilizaría para la “colada” que habían planificado para ese día.

Así dieron las cinco y media de la mañana, la penumbra de la noche había dado paso a la claridad del día, los “fios”, “panperillos”, “huataracos”, “angusas” y toda clase de avecilla mañanera dejaban escuchar su alegre trinar y anunciaban que ese iba a ser un hermoso día. La pareja de esposos se aprestaron a levantarse; doña Esperanza se dirigió a la cocina, agarró su hebra de “bagazo” para prender la “tuchpa”, lavo su pedazo de “chancona” para endulzar el “ampe” y “trozó” un pedazo de cecina y “chuscarra” que se encontraba colgando de su “poyo” y que asaría en las brazas que empezaban a ponerse al rojo vivo; ese sería el desayuno elegido para esa mañana, claro que además se le acompañaría con “llapchita” y “comida” (yuca y plátano verde cocinado) recién hechos; además estos potajes deberán hacerse en cantidad suficiente para el desayuno y para el “friambre” que servirá de almuerzo.

Por su parte don isha se ha dirigido al potrero, distante a unos minutos de la casa, a “rodiar” y dar “gramalote” y sal al toro “bermejo” y al “barroso” que amanecieron amarrados en ese lugar; el frío de la mañana se deja sentir, la escarcha aún esta sobre las hojas de los árboles y sobre la “grama” del potrero, las gotas de rocío, cual cristales, cuelgan de las telarañas tejidas en las ramas del “toje” o la “chichca”; el “resuello” fluye desde la “panza” y sale por la boca de don isha cual bocanada de humo de un cigarrillo; de similar manera los toros al “rumiar” dejan escapar su “resuello” que lentamente se evapora al volar hacia las nubes.

Uno a uno se va levantando la familia completa de doña Esperanza y luego de lavarse la cara con “aguita” de “chorro”, ayudados por un “pate” a manera de pocillo, se frotan frenéticamente las manos cerca de la cara y resoplan con la intención de calentarlas y atenuar el airecito frío de la mañana. Luego se dirigen a la cocina, donde doña Esperanza sopla la “tuchpa” con la intención de atizar la candela y apurar la cocción del “ampecito”.

Como siempre, el último en levantarse es el “Chory” (como será de “quilla” este “llipinsho”, que había que mojarle “shutito” en su cama para que se levante); pero ese día, entusiasmado por la pesca, el Chory se levanto sin ayuda y no fue necesario echarle agua para ello.

- “Traiganme” una “raja” de leña para atizar esta candela – Decía doña Esperanza dirigiéndose a los que se encontraban en la cocina junto a ella
- A quien “diseste” abuelita – Preguntaba el Chory a doña Esperanza
- A cualquiera de ustedes “araganotes”, “quillas”, dejando de “mentecatear” apúrense en traerme una “raja” de morocho que ya se me hace tarde – Contestaba doña Esperanza ante la pregunta del Chory

Presuroso el Chory se dirige a tras de la cocina, donde se arruma la leña y el bagazo, coge una “raja” y regresa donde su abuela Esperanza.
- “Queps” “mas traído”, habiendo un “shunto” de morocho me “trais” “itil” quieres que me enronche creo y encima está “mojao” – replicaba doña Esperanza al recibir el trozo de leña que había traído su nieto
- Mejor voy yo misma, este “quilla” ni para escoger leña vale – murmuraba doña Esperanza algo molesta y se dirigía a traer leña.
- Así se escoge “ve”, este arde “chumita” – replicaba doña Esperanza mirando al Chory y mostrando la “raja” de morocho que recién acababa de traer.
- Es que usted es “capazote” pe abuelita, “conoste” “arrto” de leña.

Una vez hecho el desayuno, toda la familia se aprestaba a servirse, en la mesa la yuca y el plátano verde recién cocinados dejaban escapar ese “humito” característico que juntamente con la cecinita y la “cuchicarita”, nos hacía suspirar y “aguar” la boca. Esa vez para mejorar aún más el potaje, cuatro choclos parados en las brazas y arrimados a las piedras que formaban la “tuchpa”, se estaban soasando para acompañar los potajes.

Mientras doña Esperanza estaba sacando la cecina de las brazas y poniendo en un plato para luego repartirla, el Chory que no se aguantó más cogió un “pitsito” de cecina, arrebato que fue descubierto por su abuela.

- Este “grajiento” “illunsho” no puede esperarse a que lo sirvan, “yasta” que “rroba” el “illo” – decía doña Esperanza al descubrir al Chory coger la cecina.
- Un “pitsito” no ma abuelita, de mi “parrte” que me corresponde, además se me estaba haciendo “agüita” la boca – decía el Chory justificando su acción.
- Ya “vayaste” a sentarse tranquilito que “ahorita” lo alcanzo su “rración”– contestaba la abuela.

Una vez terminado el desayuno, al salir de la casa se dieron cuenta que el Chory, se estaba poniendo rojo.

- “Oite” ¿“Queps” le pasa a este “simplón”? ta todo “colorao” su cara – preguntaba doña Esperanza al ver a su nieto con la cara roja.
- Creo que sa “empachao” de tragar tanta cecina y cuchicara – Decía la mamá del Chory
- “Averr” dejame ver – Decía la abuelita examinando el rostro del Chory
- “Ay amito” a este le “agarrao” el “itil”, este “bolsudo” en vez de traerme morocho me trajo ese “itil”, ese es lo que le ha “pasao”; “traime” el “huashpaicito”, un poco de sal y hojas de chamico para frotarlo que “ahorita” se le pasa – Decía doña Esperanza confiada en que su poción mágica iba a remediar el enroncahmiento que estaba sufriendo el Chory.

Luego de hacer un brebaje mezclando el aguardiente, sal y el chamico, doña Esperanza tomo dos bocados y sin pasarlo le calentó por unos segundos en su boca y al estilo de esos que dicen ser “curanderos”, sopló rociando la cara, brazos y piernas del Chory; quedando este palomilla “shutito” como pollito “mojao”.

- “Yasta” con esto santo remedio, pero este “sinvergüenza” ya no puede ir a la “colada”- Decía doña Esperanza indicando que el Chory ya no iría a la pesca.
- No pue abuelita, no “seaste” malita, yo que culpa tengo que ese “itil” “grajiento” “concha su vida” me haya “enronchao” – Decía el Chory suplicando a su abuelita para que lo lleven a la pesca.
- “Callese” “bolsudo”, “dejeste” de estar hablando “sonseras”, ya he dicho que no vas a ir – Contestaba doña Esperanza a las suplicas del Chory.
- Si no me dejaste ir no le voy a acompañar a la misa el Domingo – Decía el Chory amenazando en caso no le llevaran a la pesca.
- No me importa, total me voy con mi “gringuita”, además la otra vez que fuiste casi se cae el “cristito” de molesto por que un “shapingo” como tu entro a su iglesia – Decía doña Esperanza indicando que sería la hermana del Chory quien lo acompañaría a la misa de domingo.

Si usted amigo lector ha leído las historias anteriores publicadas por el Soldado Amazonense, se habrá dado cuenta que el Chory era uno de esos tipos pícaros y que artilugios para convencer a sus interlocutores no le faltaban, pues bueno, esta vez también logró convencer a su abuela de que le llevara a la pesca.

Mientras iban camino a la “banda”, allá donde se encuentra el río Puquio, don “Shego” uno de los tíos del Chory, cogió una hoja de naranja, la colocó entre sus labios y soplando entonó una “diana” que estaba de moda; don isha contagiado por la música empezó a silvar y a seguir el ritmo; el Chory que no quería quedarse a tras, comenzó a imitar el sonido que hace el “bombo” al ser golpeado.

Transcurrido más o menos media hora, llegaron al río y se aprestaban a comenzar la faena de pesca, don “isha” y los varones (menos el Chory) se despidieron de las mujeres y se dirigieron a las invernas a “rodiar” los ganados ya que ellos, por trtadición, no participaban de las “coladas”, sólo las mujeres realizaban estas faenas.

La “colada” estaba por comenzar cuando de repente doña Esperanza se percató que el agua estaba un poco sucia.

- “Pucha” creo que ya nos “fregaron”, parece que la “Cuma” Olga nos a “ganao” y todo por “demorones”, este “sursique” tiene la culpa por enroncharse con el “itil” – Decía doña Esperanza al ver el agua turbia y dirigiéndose al Chory.
- Bueno yo quiero la “coladerita” chica -Decía la mamá del Chory.
- Para mi la que esta más “tupidita” – Decía una de las tías del Chory

Luego de repartirse las canastas con las cuales pescarían, se sumergieron en el agua e iban explorando y sumergiendo sus canastas por ambas riveras del río, especialmente en los “poyos” formados por las “champas” que crecían en las orillas.

- “Añañao”, “barbaridad”, mira este bagrezazo “buchesapa” que ha caído, “tray” la talega rápido para ponerle antes de que se “safe” –Decía el Chory al haber pescado un bagre con su canasta.
- “Oite”, que bacán, he “sacao” un cangrejo- Decía una de las tías del Chory
- ¿Qué es “colorao” o negro? –Preguntaba el Chory
- “Colorao” – Contestaba la tía
- Ah, ese no vale, ese es “caquero” los buenos y “rinquindicimos” son los negros –Indicaba el Chory, afirmando que el color del cangrejo, según lo que le contaba su padre, éste comía excremento
- “Que pes” “sabeste” usted “badulaque”, ¿Quién “mentecato” la “sonsiao” diciendo que esos cangrejos son “caqueros” –Imponía la voz de la experiencia de doña Esperanza, experta en esos menesteres de la pesca.
- “Chao” la abuelita ha amanecido con su “luna”, de todo se molesta –Decía el Chory al escuchar la voz de su abuela
- Ya “calleste” “eteco” y salgaste de ese “lao” del río que esta hondo; no vaya ser “mala laya” que se ahogue y tenga que sacarle de su “copetito” –Decía la mamá del Chory indicándole que no se metiera por el lado profundo del río.

La pesca que venimos narrando, se realizaban en los meses del año en que el caudal del río bajaba considerablemente, es por es por eso que el peligro de morir ahogado con esa cantidad de agua era casi nula.

Bueno así transcurrían las horas y la familia de doña Esperanza ya habían logrado pescar una regular cantidad de “bagres”, “cujines”, “huamanes”, “platiaos” y cangrejos; doña Esperanza mirando al cielo dice:

- El sol está en “medio cielo”, ya deben ser las doce, vamos a salir a comer y a “oriarnos” un poquito, no vaya ser que tanto estar en el agua como patos, nos vayamos a “curparr” o entumir.

Esta forma de calcular la hora, observando como avanzaba gradualmente el sol en el cielo, era tan efectiva que pocas veces se equivocaban los huayachos, además les servía para identificar la hora de almuerzo, cena, culminar las faenas del día antes que oscurezca, etc.; el problema surgía en los días nublados o lluviosos, ahí era cuando esta forma natural de calcular las horas fallaba, pero para eso tenían su potente reloj “zeico”, “nivada”, “Citizen” o las emisoras radiales que durante sus programaciones iban dando la hora y que eran escuchadas en las “raditos” marca Internacional con estuche de cuero.

El fiambre se llevaba en una “cashque” o en una “porta vianda” metálica pintada de color blanco, de tres cuerpos, estas eran clásicas entre las familias huayachas, especialmente entre las más pudientes; bueno, en esta oportunidad, por la cantidad de comenzales, se habían utilizado las dos. El “fiambre” estaba hecho a base de “llapchita” con frijolito, su trozo de cecina y “cuchicara”, un mantel envolvía la “cashque”, atándole para evitar que se derramara su contenido; doña Esperanza luego de ubicar una zona plana del terreno, coloca la “chashque” al centro, desata los nudos del mantel que envuelve la misma y lo extiende, luego los comensales van sentándose alrededor del mantel mientras doña Esperanza va repartiendo el “illo” y la “llapchita” a cada uno de ellos.

Estaban concentrados en “llushpir” la cecina y la “cuchcarita”, que solamente unos ruidos cercanos provocados por algún vecino o animal oriundo que al pisar la hojarasca o ramas secas hacía, los saco de su concentración.

- Shiiiiit, callence, creo que alguien se acerca – Decía doña Esperanza al escuchar los ruidos.

Todos se habían quedado en silencio, con la boca llena y dejaron de masticar la “llapchita” que tenían en la boca, con la intención de escuchar de donde provenían los ruidos y quien los provocaba; solo nuestro amigo el Chory seguía masticando frenéticamente, tratando de suavizar el “ñiervo” que le había tocado como parte de la “presa” entregada por su abuela.

- “Oite” “laparrinrre” sinverguenza” no hagas “rruido”, no “oigo” quien viene –Decía doña esperanza casi susurrando al reprender al Chory
- Ya, ya abuelita, no se “molestes”, que culpa tengo que esta “cuchicara” sea de chanco “polanchino” y viejo; además usted mala gente “me haste” dado purito “ñiervo” –Contestaba el Chory a su abuela.
- No es gente, “yacu percote” o “picur cuche” parece que fuera –Decía la mamá del Chory indicando que los ruidos eran provocados por algún animal y no por personas.

Continuaron disfrutando su “fiambre” cuando de pronto se dejo oír una voz.

- Au, cuma Esperanza “veaste” donde lo encuentro, ¿“haste” venido a “colar”? –Decía doña Rita que acababa de aparecer en al escena y venía con su cuma “Josfina” y dos de sus hijas a sumarse a la faena de pesca.
- Chao cumita, me “haste” olido donde estoy, vengaste le convidare un “pinchito” de mi fiambre –Contestaba doña Esperanza, disimulando su disconformidad por la “competencia” para la pesca que acababa de aparecer en escena.
- “Noste” “moleste” cumita, aca he traido mi “tucshillito”, voy avanzando más arriba más bien –Contestaba doña Rita mientras se aprestaba a continuar su camino.

Apenas desapareció doña Rita, doña Esperanza, cual corneta militar que manda a formación, dejo escuchar su voz.

- Levántense todos, ya vino esa “bancosique” “tiluma” de la Cuma Rita y piensa ganarnos en “colar”, pero que se habrá creído, no sabe que en estas cositas nosotros somos “capazotes” –Decía doña Esperanza apurando a su gente para que dejen de comer y se levanten.
- Chao la abuelita, parece “cachaquito” no nos deja ni “tragar” –Decía el Chory mientras luchaba con su “niervo” tratando de suavizarlo y comerlo
- Ya callaste “badulaque” y “levanteste”, camineste como a comer –Replicaba la abuela al Chory
- “Que pes” piensaste que soy “quishque” pa comer caminando –Contestaba el Chory algo molesto.
- Quítese de aca “quishque” “arpasique” -Vociferaba el Chory apartando con su pie del camino a su fiel compañero, su perro “guardían”, mientras continuaba masticando su “cuchicara”.

El sol estaba radiante ese día, el azul del cielo hacía contraste con las pocas nubes que surcaban el firmamento mendocino, doña Esperanza y su familia se aprestaban a entrar nuevamente al río para continuar con la “colada”; uno a uno fueron metiéndose al agua encabezados por doña Esperanza y como siempre al último iba nuestro querido Chory. Todos habían ingresado al agua menos el Chory, hasta que la voz de la mamá de este “llipinsho” se dejó escuchar.

- “Oite” sarnoso que esperas para “samparte” al agua –Decía la mamá
- “alalay” mamacita hace frió, además recién he “tragao” y me puede dar calambre a mi panza –Contestaba el Chory entrecruzando sus brazos y haciendo el ademán que hacen las personas cuando sienten frío.
- “Mireste pue” como se “curpa” este “dañiau”, en tremendo solazo y dice que siente frió este “friolento”, apúrese “caracho” no esperes que te “chicotee” sinvergüenza –Decía la mama del Chory exigiendo a éste para que se metiera al agua.
- Chao mamá “rrenegona” como la abuela es; ya, ya, me voy a meter pero si me “acalambro” y me muero tu tienes la culpa ah –Decía el Chory señalando a su mamá
- Conmigo no me metas “malcriao”, “ishpasique”, que se “habraste” creído pa venir a compararme con tu madre, “sinverguenza”, respeta a tu abuela sino ahorita “vastea” a ver cuando le “orejee” –Contestaba la abuela del Chory, por haberle comparado con la mamá de éste.
- Aburro hoy, toditos me atacan, mejor no hubiera ido con el abuelo “isha” o me hubiera quedado tranquilito en la casa –Murmuraba el Chory sintiéndose victima y lamentándose por haber ido a la pesca

Calmado los ánimos y reanudada la paz entre los presentes, la pesca se desarrollaba de lo mas normal, conforme iban avanzando río arriba, cada vez que metían las canastas y no lograban pescar algo, doña Esperanza culpaba a su cuma Rita, quien les habría adelantado en pescar en ese lugar.

- “Añañau” “ aburro” oite, algo hay aquí adentro, parece grandazo y “buchón” –Decía el Chory metiendo su mano dentro del agua e indicando que algo había agarrado.

Tanto fue la alegría del Chory y el escándalo que hizo por haber agarrado algo grande dentro del agua que todos dejaron de hacer lo que estaban haciendo y volvieron la mirada hacia éste, para esperar a que saque aquel “bagrezazo” que había agarrado y que aún luchaba por sacar a flote.

Un silencio sepulcral se apodero del momento, todos estaban calladitos, sólo el Chory jadeaba de rato en rato luchando por sacar a ese enorme “bagrezazo” que tenía entre las manos y que aún permanecía bajo el agua; más arriba doña Rita también había escuchado lo que estaba pasando en ese momento y junto a su Cuma “josfina” y sus dos hijas se habían acercado a mirar lo que sería la pesca del día.

- No quiere salir este “condenao”, parece que es grandazo y debe estar llenito de huevos por que “le agarrao” su “buche” y está “ñupito” –Decía el Chory mientras dejaba ver una sonrisa victoriosa.

De pronto hizo un último esfuerzo, jalo con fuerza y triunfante levantó su presa hacia los cielos cual trofeo para mostrarles a los presentes, y cual musical de anuncio que antecede a la presentación de los ganadores, tarareo una música esbozando una sonrisa.

- Tararam, tararam, aca está señoras y señores, el “buchezapa”, el bagre más grande que hayan podido ver sus ojos, aplaudan al capazote del Chory –Vociferó el Chory mientras dejaba ver una sonrisa victoriosa.
- Ese es mi muchacho “caracho”, y decían que era un “dañiau”, que no podía “colar” –Decía orgullosa la mamá del Chory mientras se apresuraba a abrazar a su vástago.
- Hay hija, que “opa” me has “resultao”, como se ve que lo quieres a este “araganote” “badulaque”, cuando has visto que los bagres tienen patas y cuatro todavía – Decía la abuela del Chory dirigiéndose a la mamá de éste y señalando a la presa que tenía entre las manos el Chory.
- Hay mamacita linda, “mireste pue”, tremendo sapazo que ha “agarrao” este “posheco” “mentecato” y nos quería hacer creer que es bagre, bota esa cochinada y lávese bien las manos que le va a salir “ticte”, cochino, asqueroso –Replicaba la madre del Chory al darse cuenta que en vez de bagre era un sapo lo que éste sostenía entre las manos.

Un arrebato de carcajadas se dejo escuchar por la tremenda pesca que acababa de hacer el Chory, y esa tarde, nuestro humilde palomilla se coronó como el bufón del día.

El entusiasmo del Chory por pescar su “bagrezazo” había sido tan intenso que sólo había atinado a levantar las manos y a observar la reacción de los presentes, sin constatar siquiera lo que había pescado, por lo que recién cuando su madre le dijo que era un sapo y no un bagre lo que tenía entre las manos, levantó la mirada para ver lo que traía entre sus manos y vio la enorme panza blanca y esos ojazos del sapo que miraba fijamente al Chory y que al respirar parecía burlarse de su opresor.

- Que “chuma” paso, por mi “marecita” que era un bagre antes de sacarle del agua, seguro que esta “encantao” –Decía el Chory tratando de convencer a los presentes que el sapo antes de salir del agua había sido un bagre.
- Déjate de hablar sonseras so “opashcón” que crees que somos “gafos” o qué –Decía la mamá del Chory
- Tu no me apoyas mamita, además mejor que haya sido un sapo y no una víbora lo que he “sacao” –Decía el Chory tratándose de dar animo.

Ustedes podrán comprobar amigos lectores la capacidad imaginativa de este “llipinsho” del Chory que quiso hacer creer a los presentes que el bagre estaba “encantao” y que al salir del agua se había convertido en sapo; me imagino que habrá sido producto de los cuentos de hadas narrados por los profesores durante su época escolar; pero para variar, antes de soltar al sapo, el Chory zambulló una y otra vez a este animal al agua, para ver si se convertía nuevamente en bagre; ingenuidad supina de este palomilla de esquina.

Luego de haber pescado una cantidad regular, la familia de doña Esperanza, doña Rita, “josfina” y todos los que acudieron a la “colada”, recogieron sus cosas, armaron su “quipe” y tomaron los caminos que les llevaría de retorno a sus casas.

Una vez llegado a casa, doña Esperanza dejo su “quipe y saco la “cacerolita” para “despepitar” (desbuchar, desvicerar) todo lo que habían pescado ese día; luego los bagres más grandes se escogerían para hacer un caldo o secarlo y los más pequeños serían utilizados para hacer el “tortillao”; de rato en rato miraban al Chory y al acordarse de su sapo-bagre ponían a reírse y a burlarse de éste; pero como el “taitito amito” es grande, esa tarde el bagre más grande fue para él, el cual luego de “salarlo” un poquito lo soaso en la braza y saboreo esta exquisitez “llushpiendo” hasta el último huesito, con decirle que ni los “bigotes” del bagre se salvaron.

Para finalizar, es oportuno agregar que la “colada” se organizaba entre familias y de esta faena, mayormente, participaban las mujeres, pero no ra raro ver que los esposos o varones de la familia participen de esta tradición mendocina.

UN DIA EN EL COLEGIO "TRM"

UN DIA EN EL COLEGIO "TRM"

Los tres socios de la conquista

Este relato quiero empezarlo manifestando a los lectores, que los sucesos mencionados guardan relación con la realidad, sólo que se le ha dado u matiz humorístico con la finalidad de hacer más amena la lectura. Así mismo, los nombres y sobre nombres pueden o no ser reales; en todo caso, si por cualquier motivo algún lector se siente aludido, o quizá ofendido por mencionarlo o por no hacerlo, pido las disculpas del caso. Además, permítanme dedicar esta anécdota a una querida amiga que compartió nuestras hazañas y desventuras, que supo brindar cariño sincero a los compañeros de la promoción y que por designios del todopoderoso, hoy descansa en el edén prometido para las almas buenas; a Naty por esa humildad y don de mujer, de amiga y solidaria compañera; siempre estarás en nuestros recuerdos gratos.

Son las 6:00 de la mañana de un lunes cualquiera allá por la década del 90, apenas unos minutos antes “chory” se había despertado a regañadientes, motivado por la autoritaria voz de su papá, quien disfrutaba de la compañía de la emisora radial “Radio Programas del Perú” y estaba trasmitiendo los minutos finales del programa “Amanecer Campesino” que iba de 4:00 am. A 6:00 am.

- ¡A levantarse, ya es hora! - Decía el papá de Chory, con una voz autoritaria.
- “Pucha mare” ya esta jodiendo otra vez papá - Pensaba en silencio el chory al escuchar la voz de su padre.
- “lay” hace frió papá, un ratito más no “seaste” malito – Pronunciaba el chory desde su cuarto, acurrucándose más aún con la frazada “tigre”.
- ¡Nada, nada, levantate “araganote”, serás doctor para que duermas hasta la hora que tu quieres; vieja trae el “cashque” (recipiente) con agua, pa que veas como lo levanto ahorita – Replicaba su padre mientras se aprestaba a coger el balde con agua.
- ¡Ya, ya, papacito, ahorita me levanto, no me vayaste a mojar! – contestaba el chory, temiendo que su padre vaya a venir a “shutiarle” para de esta manera levantarlo.
- Hum, a mi ni me retes “cumpita”, yo “ahorita” te dejo “shutito” como “fio” “mojao”- Contestaba su padre, sabiendo que sus amenazas de echarle agua, habían hecho efecto en su hijo.
- ¡Ya, ya, metase a la ducha “sarnoso”, el agua esta caliente – Exigía el papá, para que el “chory”, quien luchaba con el agua fría, se diera un duchazo.

Imagínese amigo lector, si el levantarse temprano era una de los sacrificios más grandes que teníamos que hacer algunos de los alumnos del TRM; el bañarse todas las mañanas era ya demasiado martirio para un mismo día. Acá hago hincapié, si digo algunos alumnos, es por que la mayoría de nosotros a las justas se lavaban la cara como “lambido de misho”, y llegaban al colegio todo “llictosos” y “mashcarones”.

Una vez en la ducha “el chory”, sabiendo que su papá lo examinaría para confirmar si se ha bañado o no, y sabiendo además que las partes de su cuerpo a examinarse serían las orejas, el cabello y el cuello; abre la llave y alejado del choro de agua toca el agua para ver cuan fría estaba esa mañana.

- Ay mamacita, que fría está, no me meto ni “pagao”, pero como “chuma” lo engaño a papá, ah, ya sé…..- Así una vez más, planeo la manera de hacer creer a su padre que se había bañado sin haberlo hecho.

Todo iba muy bien, “el chory” estaba con los cabellos mojados, la oreja bien lavada y el uniforme impecable, gracias a los buenos oficios de su madre quien era experta en el lavado y el planchado y siempre cuidaba de que sus hijos andarán relucientes y con la ropa bien planchada; hasta que escucho la voz de su padre:

- Así me gusta caramba, todo peinadito y planchadito, ese es mi “posheco”, ven para revisarte y arreglarte el cuello de la camisa – Decía el papa de “chory”, mientras sonreía orgulloso al ver a su hijo con sus vestimentas y se aprestaba a pasar la inspección.

El corazón del “chory” casi se paraliza al escuchar esas palabras, él sabía que eso significaría que su papá lo inspeccionaría y esperaba que no se diera cuenta del engaño.

- “Taita amito”, ayúdame para que no se de cuenta, si me ayudas “por la virgencita” que el domingo te llevo tu velita a misa - Rogaba en silencio “el chory”, emulando una petición al todopoderoso y haciendo un juramento para que lo ayudara.
- A ver, esa oreja esta limpia, ese cuello también; hoy pero tu cuerpo esta caliente - Pronunció el papá, al meter la mano dentro de la camisa del “chory” y constatar la tibieza de su cuerpo, signo de que no se había bañado.
- ¡Remangate la chompa araganote!, quiero ver tu codo – Decía el padre, para examinar el codo, lugar del cuerpo que en más de una oportunidad me había delatado.
- Oye “llipinsho” del demonio, no te has bañado, ese codo está como para sembrar yuca, ahorita mismo te voy a meter a la ducha con uniforme y todo – Pronunció el papá, mientras jalaba al chory hacia la ducha.
- ¡No papacito, ahorita me baño, me “basta” mojar mi uniforme y mi zapato – Imploraba el chory, tratando de que su padre no lo metiera a ala ducha con ropa y todo

Finalmente los ruegos fueron en vano y chory termino en la ducha con ropa y todo; como este no era la primera vez que sucedía, la mamá siempre le tenía preparado una “remuda” de ropa; lastima que esta vez el “chory” tuviera que asistir con sus “llanques” marca “good year” de cocada grande, ya que sus zapatos y zapatillas “North Star” estaban “shutitas”.

7:30 de la mañana, todos los alumnos se encontraban formando en el patio central del colegio, los rayos del sol, que a esa hora relucían, iluminaban las paredes del colegio y resaltaban más aún el blanco intenso de su color, mientras las golondrinas revoloteaban en el techo de calamina. Al frente de la formación se encontraba el señor Director y los profesores, quienes miraban serios a los alumnos; de rato en rato se veía a algunos de los profesores murmurar entre ellos, y esbozar una sonrisa disimulada; el Brigadier General comandaba la formación y la escolta del Colegio se aprestaba a mostrar su marcialidad mientras desfilaba en frente de los alumnos, para finalmente estacionarse, enfrentando a la formación, a un costado de los profesores.

Las sagradas notas de nuestro himno del colegio se dejaban escuchar:

¡Salve colegio querido!,
Dulce nido de amor y virtud,
Hoy entonamos este himno sagrado
Por el triunfo de la juventud……

Algunos somnolientos alumnos, aún adormecidos por la temprana hora, bostezaban y simulaban cantar; pero para esto, los alumnos de 5to. año que ostentaban la función de Policías Escolares, distinguidos por el cordón verde-amarillo que portaban, se acercaban sigilosamente y al no escuchar cantar el himno, propinaban un “varillazo” que quitaba el sueño y hacia cantar cual tenor de opera.

Más atrás, exactamente en el pasadizo de la entrada principal que da acceso al patio, se encontraban los alumnos “tardantes”, quienes formaban bajo la tutela de nuestros “entrañables” auxiliares de educación “chivito” y “vico”; si se pudiera proyectar una imagen de los rostros de estos alumnos, sería deprimente, pues todos se veían cabizbajos y preocupados; sabían que perderían una hora de clase y que durante ese tiempo cumplirían castigo físico en paga por su tardanza; el ejercicio predilecto escogido por nuestro buen “vico”, era la “marcha de patos” alrededor del patio principal del colegio y en otras ocasiones subiendo y bajando las escaleras que comunican el primer con el segundo piso del colegio (esto era dirigido especialmente para los reincidentes y más relajados).

En las formaciones de “tardantes”, casi siempre se repetían las mismas caras; en muchas ocasiones coincidían “el lapacho”, “el churrasco”, “la martina” (un compañero que fue galán de una paisana con ese nombre, y en cuyo honor se gano ese apodo), “el solín”, “el shelico” y por último “el chory” y “el torero”, pero estos dos últimos no es que llegaban tardíos, sino que sus camaradas de “palomilladas” antes mencionados, los obligaban a quedarse con ellos, deteniéndolos hasta que formaran los demás, o a veces por solidaridad con el grupo éstos se quedaban; además había días en que las clases de la primera hora o era aburrida o estábamos seguros de que “el bancuchallaya” nos tomaría examen oral, por eso preferíamos quedarnos y cumplir con el castigo físico. Bancuchallaya era el sobrenombre de un profesor al cual habían puesto los alumnos debido a que en sus clase siempre nos hacía leer un poema que él había compuesto, el cual se titulaba “bancuchallaya, por que te fuiste”.

Ya se imaginará amigo lector el “aprecio” que le guardábamos a nuestro buen “vico”, claro que el solamente cumplía la orden del Director, pero valgan verdades, el “chivito” era más bueno, comprensivo y siempre amigo de los alumnos; con esta aclaración, estoy seguro que comprenderá las “venganzas” que maquinamos para con nuestro amigo “vico”, una de las cuales narraré al final de este relato.

Una de las clases más esperadas era la de Ingles dictada por nuestra querida miss Amelia, y no era por que nos interesábamos en el idioma extranjero; en esa época no era tan importante como lo es hoy y además no nos importaba ni “michi” que “ table” signifique mesa, “pen” lapicero, “red” rojo y todo lo demás; nosotros estábamos mas concentrados en la terminología propia de la provincia y en el argot nacido en las canchas de “bulbito” o en los juegos de trompo, de bolitas, de cometa, de rum rum, etc.; como aquellas palabras que aún calan en mi mente y que en algunas ocasiones, en reuniones de trabajo se me salen involuntariamente: huilla, cashque, shirumbito, locro, ñacashca, llipinsho, pitcunga, quichasique, surshique, cuchnillo, muchillo, quishque, etc., etc.

Las asignaturas a dictarse ese día eran, ingles de 7:45 a 9:15 am, de 9:15 a 9:30 recreo, Biología de 9:30 a 11:00, Pre Militar de 11:00 a 11:45, de 11:45 a 12:00 recreo y las dos últimas horas (12:00 a 13:300) Literatura con nuestro estricto profesor “bancuchallaya, por que te fuiste”.

Las dos primeras horas lo pasamos de lo mejor, ese día la miss Amelia, a comparación con otros días, había venido sonriente. Hago un paréntesis para comentarles que había días en que nuestra entrañable “miss” venía molesta y esto era percibido por los alumnos ya que ella, faltando cinco metros para entrar al aula, renegaba y se le escuchaba pronunciar:

- Espero que me hayan hecho la tarea sopencos, porsiacaso voy a revisar cuadernos, so tira de zánganos, ayer domingo no he visto a ninguno de ustedes en la misa, ateos, panfilos, las mujeres tampoco han ido con esa su carita de “moscas muertas” son tremendas cucfatas, deben ir a orar al señor para que les ayude a salvar ese 05 que tienen incrédulos - Proseguía la miss, además de otras palabras peculiares que siempre se mantendrán en la memoria de nosotros sus “pupils”.

- Good Morning panfilos, prepárense por que voy ha revisar cuaderno – Decía mientras entraba en el aula y se aprestaba a llenar de dos a tres veces la pizarra con sus lecciones.

El “chory” como no le gustaba “cargar” sus cuadernos, le encargaba a alguna enamoradiza “buenamoza” y que andaba tras la conquista de este mozalbete, y que a manera de agrado ella cargaba con sus cuadernos; este peculiar personaje, en muchas ocasiones no se acordaba a quien le había encargado ya que éstas buenas guayachas, cual trofeo, conservaban los cuadernos del “chory”; situación que ocasionaba que llegado el momento de la revisión de cuadernos o rendir exámenes, no tuviera de donde estudiar; pero siempre estaba ahí su recordada amiga “camuchita” de “shihua”, cual chapulín colorado, le salvaba al momento de las revisiones de cuaderno de ingles, pues arrancaba la última hoja escrita donde la “miss” estampaba su firma y le prestaba para presentarlo como si fuera de él, esto no duró mucho tiempo ya que la profesora se dio cuenta y le costo caro su intrepidez.

Cuando por situaciones diversas no teníamos cuaderno de alguna asignatura, los “toribianos” solíamos arrancar hojas de otro cuaderno y escribir en ellas; ese día “chory” hacia lo mismo, hasta que la “miss” se percató.

- Oye “panfilo”, otra vez con tus hojitas, a mi no me vengas con esas tonteras, seguramente que después te vas al baño y te limpias el poto con esos papelitos, ¿donde esta tu cuaderno? - Pronunciaba algo molesta la miss Amelia.
- Me “olvidao” miss - Contestaba el “chory”.
- Tú con ese cuentito de que se me ha caído mi casa con el terremoto, ya me tienes “hinchada”, si no me presentas tu cuaderno te voy a poner 05 para que aprendas a traer tu cuaderno – Proseguía la “miss”, sin aceptar explicaciones, haciendo alusión a que el terremoto del ‘90 sufrido en la provincia, derrumbó la casa del “chory”

Pasada las desavenencias de la clase de Ingles, nos tocaba cumplir con la asignatura de Biología, esta vez el profesor más conocido como “buchón” debido a su protuberante barriga, un tipo serio y que no aguantaba “sonseras”, había dispuesto que lleváramos vegetales, especialmente cebolla, para poder observar las células con ayuda del microscopio; claro que esta vez todos cumplimos con la disposición del “profe”, pero por cosas de adolescentes las cebollas fueron utilizadas como proyectiles dentro del salón de clases, donde los más palomillas habían librado una “batalla a cebollazos”; finalmente los varones y muchas de las mujeres habían terminado sin su vegetal para el experimento.

El “profe” de Biología, algo molesto terminó sus clases, resignado por las explicaciones propiciadas por los alumnos, total la promoción era tan unida que conjuntamente varones y mujeres convencían al más reacio de los profesores, y de eso se encargaban nuestra agraciadas compañeras, quienes siempre tenían argumentos bajo la manga.

Luego del esperado recreo, venía la clase de Pre Militar y estaba a cargo de un Mayor de la Guardia Civil, de quien no recuerdo su apellido pero si recuerdo claramente que era esposo o pareja de una paisana de “Callejón”; lo peculiar de este policía era de que le gustaba usar pantalones ceñidos, pretendiendo quizá que se notara sus protuberantes nalgas, producto de las “ranas”, o “sentadillas” que seguramente hacía para ello; por esta peculiar forma de sus nalgas, los alumnos lo habíamos puesto como sobrenombre “lasteña” en alusión a una paisana que también tenia similares características.

Llegado el momento de la clase de Pre Militar, entró el profesor haciendo gala de su impecable uniforme, en automático los alumnos se pararon a saludarle con un resonante “Buenos días profesor”, seguido de una respuesta “Sentarse alumnos”

- Bueno, la clase de hoy son los símbolos patrios- Decía el profesor
- A ver alumno, dígame la tercera estrofa del Himno nacional – Prosiguió preguntando a uno de los asustadizos alumnos
- Este…este…¡Somos libres, seámoslo…… - Pronunció, sin terminar, debido a la interrupción del profesor.
- ¡Qué!, ¿somos libres?, ese es el coro “so gafo”, salga al frente – pronunció molesto el profesor.
- ¡Usted, parece!, ¿En qué se inspiró San Martín para diseñar nuestra bandera? – Proseguía preguntando el profesor
- En esos pajaritos de pecho blanco y alas rojas, parecido al quin quin – contestó algo temeroso este otro alumno.
- ¡Esta en algo, pero igual salga al frente!, ¡No es posible que no conozcan la historia de sus símbolos patrios, ni de sus héroes!, ¿quin, quin, que tontería es esa? – Pronunció el profesor, esta vez sí estaba molesto

Así continuo la batería de preguntas del profesor y la sarta de estupideces que respondían alguno de nuestros compañeros, lo que finalmente saco del quicio al Mayor GC, por lo que fue a pedir autorización para que los varones cumplieran castigo físico durante la hora de recreo, claro que él iba a dar el ejemplo haciendo las demostraciones de los ejercicios que teníamos que ejecutar.

El Director, enterado de lo sucedido con el profesor de Biología sumado a lo del profe de Pre Militar y a muchos sucesos propiciados por la gavilla de alumnos del 5to. Año, autorizó; esta vez se cumpliría el castigo en el patio central a vista y paciencia de los demás alumnos del colegio.

Al sonar la campana anunciando el recreo, iban saliendo los alumnos de todos los grados, los de las aulas del primer nivel así como los del segundo nivel del colegio; el profesor de militar con voz autoritaria dijo: ¡Salir a formar, el último paga con 20 planchas!; estas palabras fueron suficientes para que la “manada” de alumnos varones del 5to. año salieran corriendo.

La improvisada formación en el patio principal del colegio, había causado asombro a los alumnos de los demás grados, quienes se aprestaban a ver desde los balcones que rodea al colegio, lo que este grupo de seudos cachacos iban a hacer. El Mayor GC, al frente de la formación, daba las ordenes concisas.

- Ojo al guía, vamos a hacer 10 “planchas”
- Pucha mare, ahora si nos ca….., este “guardita disparate”, nos va a sacar el ancho – Pronunciaba alguno de los alumnos
- Uno, dos, tres, cuatro…..diez – contaba el profesor, mientras los alumnos hacían sus “planchas”.
- Ahora, a mi ejemplo, vamos a hacer 30 ranas – proseguía el profesor – Mientras se lucía de su condición atlética.

En ese preciso momento el profesor se puso en posición de ranas, pero como tenia el pantalón tan ceñido al cuerpo, se “rebano” la costura a la altura de su “retaguardia”, de lado a lado, dejando al descubierto el blanco medio “barroso” de su “calzoncillo” que hacía un perfecto contraste con el color verde de su pantalón; los alumnos que cumplían el castigo y los que estaban de espectadores irrumpieron en una burlona risa, lo que conllevó a que el profesor se levantara más pronto de lo que se había inclinado para luego de taparse el trasero con las manos dirigirse apresuradamente a las aulas y permanecer allí hasta que todos hubieran entrado nuevamente a los salones.

Esa fue la última clase de Pre Militar que llevamos con ese mayor de la GC, al parecer el suceso fue insuperable para él y lo apartó totalmente de las aulas; en su reemplazo vino don Lucho Puerta, otro policía de apacible mirada y de calmado hablar, y que además era papá de una de nuestras compañeras de clases.

A las 12:00 entraba a dictar su clase el no menos recordado profesor “bancuchallaya, por que te fuiste”, pero valgan verdades su clase era considerada por los alumnos como una de las más pasibles, tanto así que muchos de nosotros nos quedábamos dormidos encima de las carpetas, por eso ese día decidimos ir a unas clases particulares de natación, nada más y nada menos que en la “piscina del pueblo”, el río Leiva.

Hecho el acuerdo de no entrar nadie a clases ese día partimos todos juntos rumbo al rió Leiva, en el camino los más palomillas iban pasando lista.

- ¿Naty ?– preguntaba el que encabezaba el grupo
- Presente, como crees que voy a faltar - Contestaba nuestra recordada amiga.
- Chio - Proseguía
- Aquí estoy – Contestaba nuestra infaltable amiga de las “baquiadas”
- Yanina, Enith, Mayo, Rosita, Lindaura, etc, etc. – proseguían con la lista
- ¿Quién falta? –preguntó alguien
- ¡El Egner! – Contestaron casi a unísono, haciendo alusión a uno de los alumnos que debido a su sentido de responsabilidad, era el que siempre nos abandonaba en nuestras hazañas y prefería quedarse a escuchar clase (pienso que debe ser por las sublimes enseñanzas de su padre, un profesor de renombre; o quizá de miedo a la “maja” que recibiría después).

Luego nos enteramos que “Bancuchallaya” había dictado clase a este único alumno, y que todos los demás nos habíamos hecho acreedores a un 05 en conducta, por nuestra inasistencia a su cátedra.

Una vez en el río, disfrutamos de esa maravillosa tarde de sol, en el grupo habían alumnos que dominaban el arte de nadar, otros nos contentábamos con el “estilo perrito” y los que no sabían, se quedaban en la orilla maquinando cualquier palomillada que finalmente compensaría su ineptitud para el nado y las risas que sus demás compañeros disfrutaban en las calidas aguas del río Leiva.

- Chory, has traído truza – Preguntaba el solín
- Claro pue, si ya sabía que no iba a entrar a la clase del “bancucha” – contestaba
- Pucha yo no he traído, creo que me voy a meter “rucullita” – Decía otro de los compañeros.
- “Cachudo” has traído truza – Preguntaba el “martina”
- Que no va a traer si este “cebudo” en vez de calzoncillo usa esa truza negra que nunca se quita, segurito que si se saca de ahí sale “quesillo” – Contestaba otro alumno, mofándose de su compañero “Cachudo”.

Como siempre nuestro querido y recordado compañero “lapacho”, quien era uno de los que no sabía nadar, se había quedado en la orilla y se aprestaba a cometer una más de sus acostumbradas palomilladas.

- ¿Cómo los friego a estos “grajientos”? – Pensaba en silencio
- Ha, ya sé…- Pronunciaba luego de habérsele ocurrido una idea peculiar.

Los demás compañeros, sin presagiar de lo que estaba haciendo el “lapacho”, seguían disfrutando de su tarde entre zambullidas y nado; al percatarse que las horas avanzaban, salieron del río y se dirigieron hacia donde habían dejado sus ropas; grande fue su sorpresa cuando encontraron que todas estaban sistemáticamente amarradas entre si y que los nudos no eran fáciles de desamarrar; no es mentirles si les digo que nos demoramos más de una hora en desatar nuestras vestimentas, lo que es más, no habían algunas prendas; “el lapacho” se había dado la molestia de esconderlas.

- Este “conche su vida” del lapacho nos ha “fregao” – decía uno de ellos
- Hay que decirlo a su papá – Pronunciaba otro de ellos
- Estas coju…., si lo decimos se va a dar cuenta que nos hemos “tirao la vaca” y nos castigan – contestaba alguno de ellos.

Cuando finalmente logramos desatar nuestras ropas, algunos se fueron contentos, otros tuvimos que partir hacia nuestras casas con algunas prendas menos, pero la maldición que lanzamos ese rato al “lapacho” hasta ahora lo ha de estar acompañando (cosas de adolescentes).

La razón por la que salimos apresurados era por que horas mas tarde se venía un “fiestón”, nada más y nada menos que en nuestra discoteca particular, la casa de Yanina, vivienda que casi siempre era utilizado para los festejos de los cumpleaños o cualquier otro que organizáramos. Ese día se festejaba el cumpleaños de nuestra anfitriona Yanina, y de todas maneras había que homenajearla y llevarle su regalito.

No estoy seguro, pero creo que mi regalo fue un jaboncillo Nivea envuelto en papel de regalo, total no se daría cuenta ya que lo pondría junto a los demás presentes y no sabría quien había sido el que lo dio tan particular obsequio; además ese día muchos coincidieron con mi idea y fueron tantos los jaboncillos que seguramente Yanina hasta ahora tendrá con que jabonarse su blanquecino cuerpo.

La hora pactada para la reunión fue las 4:00 de la tarde, los concurrentes iban llegando luciendo sus más impresionantes atuendos, era una fecha especial y había que lucir nuestras mejores prendas; el “churrasco” llegó con su zapato “Rinok” “linchesito”, su camisa “chalis” y su pantalón “Tooper”, marcas que en ese entonces daban la hora; igualmente el “solin”, el “martina”, que ahora es marino mercante el ñacashca (para que sepan a quien me refiero), y el “cachudo” (a quien cariñosamente lo llamábamos así por su parecido a un señor que ostentaba ese sobrenombre) llegó con sus zapatos “para niño talla 42”. El “chory” que para esta ocasión no contaba con zapatos disponible ya que como los narre líneas arriba su papá lo había metido a la ducha con ropa y todo, tuvo que convencer a su madre para que le comprará uno nuevo, el problema fue que en ese momento la única tienda que vendía zapatos era la de doña Zenobia y no contaba con uno de su talla; finalmente se decidió por uno de color “jaspeadito” de una talla menos a la de sus pies, pero la ocasión ameritaba el sacrificio, claro que después lamente largamente, ya que las “ampollas” que me había sacado conllevaron a que los posteriores días asistiera a clases en sandalias “hawaiana”.

Mientras disfrutábamos de la música, iban sirviendo el suculento “piñachao”, preparado con bajo alcohol exclusivamente para los concurrentes, el “entablao” con el cual estaba construida la sala improvisada como salón de baile, rugía al compás de la melodía emitido por el potente minicomponente marca “Panasonic”.

- Ya pues saquen a bailar cobardes, no parecen hombres – Nos decían nuestras compañeras, invitando a bailar a los varones, quienes se habían apilado a un costado del salón, esperando que el alcohol haga efecto y nos de esa osadía para lanzarnos a sacar pareja.
- Ya pe “chory” sácale a la “chio”, yo le saco a la Yanina – Decía uno de ellos, herido en su honor varonil.
- Da roche, espérate un ratito más- Contestaba el “chory”

Finalmente pactaron para que todos en grupo sacaran sus parejas, ya que nuestras amigas, azuzadas por nuestra entrañable Naty, se habían puesto a bailar entre ellas, y nosotros como buen huayachos que somos, no podíamos permitir eso.

Como olvidar esas canciones de moda “lluvia” “El cariño es como una flor”, “Sopa de caracol” y todas aquellas tocadas por los grupos musicales del momento “Magneto”, “Willy Rivera”, “Juan Luis Guerra”, “New Kids on the block”, entre otros. Estábamos tan juntos bailando entre parejas que fácilmente se escuchaba cuando un compañero entablaba una conversación con su pareja, tratando de cortejarla:

- ¿Cuánto te has sacado en Lenguaje? – Decía el solín tratando de romper el hielo con su pareja.
- Catorce – Contestaba ella
- Ah, me has “ganao” por cuatro puntos – Proseguía el solin
- ¿Y que vas hacer mañana? – Preguntaba otro de nuestros aspirantes a Don Juan.
- Ir a clase pue opa – Contestaba tajantemente la “chucara” de su pareja
- Verdad no, estamos lunes – Decía el primero, ante tan cortante respuesta, mientras levantaba la mirada al techo tratando de disimular el “roche”
- Chao el churrasco “yasta” que le enamora a la “chio” creo – Decía nuestra amiga Naty, al ver al “churrasco” lucirse con su peculiar movimiento de caderas y hombros, cuando bailaba salsa.
- Mira como baila el “cuchnillo”, parece que esta pisando cucaracha – Se mofaban alguno de los alumnos, al ver los ademanes que hacia este personaje, tratando de coordinar sus movimientos.

Así transcurrieron las horas y se aproximaba a dar las 8:00 de la noche hora en que la fiesta se debería terminar, pues al día siguiente teníamos que asistir a clases.

- Ponlo ya esa salcita bacán, - Pedían los varones, solicitando aquella canción que era casi un himno en ese entonces
- ¿Cuál? – contestaba Yanina
- Chao lo que se hace la opa, esa del fruto prohibido – Contestaba el chory
- Ya ahí esta – Respondía nuestra anfitriona, luego de seleccionar la tan pedida canción.

“…. Comí del fruto prohibido dejando el vestido colgado de nuestra inocencia….”, se dejaba escuchar esta canción de antaño que hasta hoy cuando lo escucho me remonta a esa época inolvidable.

Al escuchar la música de esa salsa, los varones “a quitadas” se “lanzaron” a sacar a bailar a sus parejas previamente preseleccionadas; la razón era que esa salsa era tan pegajosa y permitía tener a tu pareja más cerca que lo acostumbrado y este sólo hecho nos transformaba en unos galanes a la busca de las “chucaras” de nuestras compañeras, tratando de cortejarlas y arrancarle aunque sea una sonriza. Esto lo podría parecer un poco cursi, pero en esas épocas, algunas de nuestras compañeras eran tan serías que el arrancarles una sonrisa era todo una proeza, o no es así “Mayo”, “Lindaura”, “Mary” (bien por ustedes chicas).

Terminada la fiesta, el grupo conformado por “chory”, “shelico”, “el martina”, “solin”, “churrasco”, “torero”, “cachudo”, dicho de otra manera, los mismos “ñacashcas” de siempre; se habían puesto de acuerdo para vengar las horas de esfuerzo físico y las gotas de sudor derramadas en el patio de honor de nuestro colegio, propiciadas por el inolvidable “Vico”, esta vez, se dirigirían al colegio en horas de la noche, para cumplir con su cometido; el resultado de su hazaña se vería al día siguiente.

Mientras en algunas de las aulas dictaban clases a los alumnos de la nocturna, el grupo de amigos esperaban pacientemente a que llegará la hora de salida, si no me equivoco era a las 10:30 pm.

Una vez que se fueron todos los alumnos, uno tras otro se colaron por la ventana posterior de la que era su aula.

- Chory “hasme” patita de gallo – Decía el “solín” pidiendo a que el “chory” para que le ayudará a subir
- Shiiiit, callense la “jeta”, no hagan bulla que nos va a oír el guardián – Decía uno de ellos, preocupado por hecho de que debido al ruido el guardián del colegio podría descubrirlos.
- No está, yo le he visto que se ha ido “planiando” con una alumna de la nocturna – Contestaba otro de ellos, aduciendo a que había visto al guardián acompañar a una alumna a su casa.
- Ya, hagan “shunto” con las mesas y las sillas y arrímenle a la puerta – Decía otro de ellos.

La intención que tenían estos “pistachos” era juntar las mesas y las sillas, arrimándolo hacia la puerta, de tal manera que al día siguiente cuando viniera el auxiliar a abrir, en este caso el “vico”, y como la hoja de la misma se abría hacia fuera, todas las mesas y sillas cayeran sobre él.

A la mañana siguiente, la “collerada” de amigos fueron los primeros en llegar al colegio, ya que “el vico” siempre habría las puertas de las aulas antes de la formación, y por lo tanto querían disfrutar del momento preciso en que las sillas y mesas se derrumbarían sobre él.

Muy bien posicionados estos “llipinshos” en el pasadizo del segundo piso del colegio, esperaban la hora en que el auxiliar se aproximara a abrir la puerta.

- Ahí va, el “vico”, ahorita se va hacer un “chupo” en su cabeza cuando le golpee las sillas – Decía uno de ellos
- Ojala le malogre su “trompa” – Decía otro

Sin presagiar el momento “vico” insertó la llave en la chapa de la puerta y jalo de la manija, luego el arrumo de mesas y sillas se desparramó sobre él, quedando al medio de todo el desorden.

El chivo corrió a ayudarlo, mientras los patrocinadores de esta macabra palomillada celebraban desde su ubicación; “vico” luego de levantarse y reponerse del susto y el golpe, “sobandose” la cabeza buscaba con la mirada a los posibles autores del hecho, observando fijamente al grupo de amigos que en ese momento celebraban lo sucedido.

- Ja, ja, ja, así te quería ver “desgraciao”, por todas las que nos has hecho sudar y por hacernos doler nuestras “canillas” de tantos “patitos” – Decían los palomillas.

Vico algo repuesto y herido en su amor propio, se acercó hacia ellos y lanzó una advertencia.

- Cuídense no mas “conche sus vidas”, por que la próxima vez que lleguen “tardantes” les voy a matar a puro patito.
- Ya no “cumpita”, esta ha sido la última vez que nos has “agarrao” de opas…. – Contestaban algo burlones la “collerada” de alumnos.

Esa fue la última vez que estos “ñacashcas”, “grajientos”, “llipinshos” y “surshiques”, llegaron tarde a formación, por lo que nuestro hoy recordado “vico” no pudo cumplir con su amenaza.

COMO SE CELEBRABA EL ANIVERSARIO DEL COLEGIO

COMO SE CELEBRABA EL ANIVERSARIO DEL COLEGIO

Alumnos del colegio Toribio Rodriguez de Mendoza ejecutando la tradicional danza de la carachupa

Se acerca el 21 de abril, fecha de aniversario de nuestro querido colegio Toribio Rodríguez de Mendoza y el pueblo mendocino se apresta a celebrarlo.

Para esto se han conformado comisiones desde el 1er. hasta el 5to. Grado de secundaria. El “huarapo” tiene que ser hecho por un “callejonino” ya que ellos tienen el toquecito del sabor; las “cajetas” de dulce y los “confites” tienen que ser de Cucho o Puquio; el aguardiente de Limabamba porque ese “ponchea que da miedo”; y la banda que amenizará la fiesta tiene que ser de Santa Rosa para que toque una buena retreta, o sino el “gringo agucho” con su inimitable acordeón.

Los alumnos han confeccionado sus vistosos “faroles” para el paseo de antorchas que antecede “al fiestón”, algunos imitaron un “bufalo buchon” (avión), otros un barco, otros un “quinte” y así se han preparado para lucirse durante su recorrido por las calles y la plaza.

Como decía mi abuelita, este muchacho es un “shapingo” celebrando alguna palomillada que este humilde servidor cometía durante su adolescencia. Bueno esta vez no era un “shapingo” sino varios de ellos, pues algunos alumnos del 5to. Año “A”, se habían puesto de acuerdo para construir juntos sus faroles con la peculiaridad de fabricarlo de cañabrava, cuidando en ponerlo una punta disimulada para tener un arma certera y una vez en la plaza tener con que boicotear y atacar los faroles más “chumitas” (bonitos) que generalmente pertenecían a aquellos alumnos que les gustaba la pulcritud, ir al colegio con el uniforme bien planchaditos y peinados de tal manera que parecían “lamidos por la baca”, en otras palabras unos nerds.

Retomando el asunto de las comisiones, al 5to. Año le tocó preparar las letras hechas a base de tarros de leche vacíos, aserrín y petróleo, los cuales serían ubicados en algún cerro cercano y que en la noche, al ser encendidos, se leería “Feliz Día T.R.M.”. Bueno para esto estaban al mando del profesor de Educación Física “pocho”, fiel pupilo del incansable profe Gilberto Collazos, quien cual rudo militar se limita a dar ordenes ¡Chávez, levante ese costal de aserrín!, ¡Calderón, las latas!, etc.,etc.

Los alumnos del 5to. Año, se han equipado con su puñal “envainado”, su “lloque”, su buen “llanque” marca “BF Goodrich”, y uno que otro vivaz lleva una botella con agua a manera de cantinflora; el sitio elegido para colocar las letras es el cerro de Leiva, exactamente al costado del “corazón” (precipitación de un área del cerro, que visto desde Mendoza asemeja a la forma de un corazón).

Son las 7:45 am. del día 21 de abril, los alumnos se encuentran formados en el patio interior del actual Colegio T.R.M.; el indomable equipo de alumnos del 5to. Año (fue uno de los grados más palomillas en el buen sentido de la palabra) se encuentran formados y mostrando su indumentaria de “chamba”; los alumnos de años inferiores miran con admiración ya que era un honor y un privilegio realizar esta faena (confeccionar la frase) y siempre estaba a cargo del último año. Bueno esta por demás decir que dentro de este grupo heterogéneo habían alumnos “chancones”, buenos, palomillas, “burros”, y estaban aquellos que repetían y repetían de año y que ya habían acompañado a más de cinco promociones (buena “shinshe”, “cholo”, etc.) y que para pasar de 4t0. a 5yo. año tuvieron que romper la pared.

8:00 am. en punto, el pelotón de 5to. Año se alista a salir a su misión, lo encabeza su sargento “pocho”, sólo faltaba los cánticos militares para que se complete el asunto.

- Formen dos filas; dice el profe pocho
- Rápido, rápido, no tengo todo el día; replica
- Oye “solín”, éste cree que somos cachaquitos; se escucha un murmullo
- ¡Qué murmura Calderón!, hágase 20 planchas
- Pucha ahora si me cagó.
- Uno, dos, tres, cuatro……veinte

Con la disciplina retomada, el grupo empieza su marcha el objetivo, escalar el cerro Leiva en busca del lugar adecuado, menos mal que un alumno (no recuerdo exactamente quien), según lo que dijo, ya hablo con su abuelito quien es dueño del terreno donde se realizará las inscripciones, previa “huahuachada” (desierva) de los arbustos es por eso que llevabamos puñales, gorra y demás provisiones. La Sección de 5to. año “A” estaba conformado en su mayoría por jóvenes del mismo San Nicolas y como buenos citadinos, muchos de ellos no sabían ni afilar un puñal y ya se imaginarán de las “ampollas” que les sacaron trabajar con un puñal “mocho”.

Luego de aproximadamente 30 a 40 minutos llegamos al lugar elegido, encima del cerro Leiva, desde donde se apreciaba una vista maravillosa del centro de la ciudad y del inmenso valle del Huayabamba.

- Bien muchachos comencemos; dice el profe pocho, quien se había puesto “chaposo” por la fatiga y el calor.
- No pe profe, hay que descansar un “rratito”
- ¡no!,¡no! y ¡no!, formen en fila india “diuna vez”
- Oye, lucho que quiso decir el profe
- Fila india pe “burro”, ponte a mi “lluqueta” (izquierda) y que el calín se ponga a tu “lluqueta”.

Así empieza el “chaleo” y la inexperiencia de muchos en estos oficios se deja sentir, el sol esta casi llegando a “mitad del cielo” y la poco agua que llevaron algunos ya se terminó, se ve la cara de sedientos de estos soldados toribianos y ni que decir del recio profesor quien se ha puesto “colorao” del calor; la única solución comisionar a dos exploradores en busca del liquido elemento.

- Chavez Montoya y Grandez, vengan aca – dice el profesor
- Si profe - contestan
- Vayan a buscar agua, la gente tiene sed – agrega
- Pucha profe, que vayan otros pe, estamos “cansaos”
- ¡Oigan, les estoy mandando a ustedes!, o se van o les pongo 05 por no colaborar! – prosigue el profesor
- Otro 05 y mi papa me mata, mejor vamos no más “chori” – dice Chavez

Y de esta manera los dos expedicionarios a regañadientes marchan cuesta arriba a buscar agua; fíjense como serán de “vagos” estos dos “simplones” que ni siquiera saben que el agua corre hacia las faldas del cerro y no sube cuesta arriba; pero allá van ellos.

Luego de haber caminado como media hora y no haber encontrado agua, se aprestan a regresar derrotados. De pronto Grandez se acuerda haber visto una película tipo “Rambo”, en donde se apreciaba la manera de buscar agua.

- Oye lucho, yo me acuerdo haber visto una película y decían que en la “encañada” hay agua – dice Grandez
- No jodas “chory” vamos a volver, aunque el profe me ponga 05 – responde lucho
- No, vamos a ver. Si no se halla agua se regresa, además mira la encañada esta “aquishito” – agrega Grandez
- Te apuesto a que no hay agua – prosigue lucho
- Ya, “chocala” – acepta Grandez

Luego de convencer a lucho para marchar hacia la encañada, emprenden la marcha rumbo hacia ella; se adentran un poco y escuchan como si corriera un pequeño torrente de agua; continúan su trayecto apresurados y ¡bingo!, encontraron agua en un “posito”. Grandez en el afán de llenar las “cantinfloras” se apresura hacia el pozo cuando escucha un descomunal ¡Chori no! ¡No te muevas!, ¡Hay una jergón encima del pozo!, de un salto casi felino retrocedió y como estaba completamente desarmado pide a lucho, quien estaba “posheco” del susto, que le alcance un palo.

- Pásame un palo – dice Grandez a Lucho quien se encontraba a 20 m. de distancia aproximadamente (en otras palabras había corrido el “rosha”)
- No, mejor corre y vente “paraca”
- ¡Nunca!, los “chamberos” tienen sed y si no llevamos agua el “pocho” nos jode con el 05 – dice Grandez
- Dile San Jorge, Dile San Jorge - insiste Lucho
- ¿Para qué? – pregunta Grandez
- Para que no se mueva la “vivoron” (según la creencia de los “shelicos”, de donde provenía el buen lucho, cuando pronuncias esas palabras la vivora se inmovilizaba)
- San Jorge, San Jorge – comienza a pronunciar Grandez (tragandose el cuento del San Jorge)

Habrá sido coincidencia pero la “condenada” jergón no se movía, en eso lucho ya había cortado un palo y lo alcanza a Grandez, pero éste medía de cinco a más metros.

- No, huevón, cortale más chico – indica Grandez
- No “chory” si lo cortas más chico, puede “saltar en tu encima”
- Es que no puedo “chutarle”, los árboles y las ramas me atajan

Con esta nueva indicación e invadido por los nervios lucho corta el palo sin darse cuenta quizás que esta vez lo corto un “trozo” de un metro el cual alcanza a Grandez. La víbora empieza a moverse lentamente con dirección al pozo de agua; lo que hace que Grandez se desespere y coja el palo sin importarle el tamaño y se apresta a asestarle un duro golpe al animal (a la víbora, no a lucho), en el pensamiento del primero esta no permitir que la serpiente toque el agua ya que era el único recurso que aplacaría la sed de los desfallecientes “chamberos” que esperaban ansiosos y les habían confiado esa noble misión a estos dos valerosos (en realidad creo que más era por evitar el 05).

- Dale, dale Chori – se escucha las arengas de lucho
- Calla “rosquete”, mira la “porquería” de palo que me has alcanzado

De pronto se escucha un “plum”, “plam”, “cataplum” o no se como suena cuando se “varea” una jergón pero es algo por el estilo. La serpiente se retuerce y, ¡oh desgracia!, cae dentro del pozo de agua.

- Pucha chory, ya la “fregaste” – dice lucho al ver la serpiente muerta “panza arribla” dentro del agua
- Pucha, y yo que me “muero”…. de sed, ahora ni loco tomo esta agua – replica Grandez
- Si no vamos con el agua el profe nos pone 05 – prosigue lucho
- ¡Ya se! (se ilumina Grandez), vamos a sacar la víbora y recogemos el agua para los “chamberos”, además se les va a dar su “viborachao” - dice Grandez
- Ya, pero no lo muevas mucho para que no se ensucie el agua, insiste lucho

Es así como en complicidad los dos expedicionarios ayudados por el palo asesino sacan a la víbora del pozo, recogen agua y retornan llevándose consigo el cuerpo de la víbora, con la única intención de colocarle en una lata vacía y jugarle una broma a algún incauto compañero.

Al llegar al lugar donde estaban los demás del grupo, sigilosamente Grandez esconde la serpiente en una de las latas vacías y que más tarde serán llenadas de aserrín, petróleo y alineadas para formar las letras; lo acomoda de tal manera que pareciera que esta viva.

No se imaginan como disfrutaban el agua los “chamberos”, sin pensar siquiera que hace rato una víbora había fenecido en el pozo que albergaba el líquido elemento; el primero en sorber fue el buen profesor pocho y luego los alumnos, en otras palabras el profe “saco el veneno” de esa agua (todo vale por no sacar un 05 y evitar el “sincheo” de nuestros padres)

Llega el momento de llenar las latas y una por una comienzan a recogerlas; Lucho y Grandez miran atentamente quien será el ingenuo que recogerá la lata que contiene la víbora. No podía ser otro que “calin”, quien se acerca a la lata, la recoge y lanza un grito de terror: ¡Ay diosito, una víbora!, ¡Ayudenme! y se desplomó (se desmayó). El buen profesor y los demás alumnos corren a socorrerlo pensando que le había picado; para esto Grandez había saltado cual felino sobre la lata que contenía la serpiente y no se cansaba de darle de palazos, como si estuviera matando al animal (otra vez me refiero a la serpiente, no a calin); para ocultar su broma y hacer parecer que acababa de matar a la víbora.

Esa tarde Grandez, sin pensar, se convirtió dos veces en héroe, una por traerles agua (con víbora) y otra por matar al “jergonón”. Terminado a acomodar las latas, aproximadamente a la una de la tarde, el grupo se apresta a bajar el cerro con dirección a sus domicilios; sólo queda esperar la tarde para retornar nuevamente a encenderlas a fin de que se lea la escritura.

Son las 4:00 de la tarde, nuevamente los alumnos regresan a la cima del cerro Leiva a esperar que sean las 7:30 de la noche, hora en que saldrán los alumnos desde el colegio a engalanar con sus antorchas las calles de Mendoza, siendo esta la señal para encender e iluminar las letras que finalmente formaran la palabra “Feliz Día T.R:M”.

Así transcurren las 5, 6 y 7 de la noche, corre un viento que nos quiere levantar de nuestro “copete”, hace frío pero como buenos toribianos, somos “machos” y aguantamos estas inclemencias; “calin torero” era el único que había llevado para esa noche agua y los demás lo vacilaban porque a diferencia de la mañana que estaba haciendo calor, en esa noche hacia frió y no tenía sentido llevar agua.

- Oye “torero” “llao” tu agüita “invitame”– dice alguien del grupo
- No fastidies – contesta calin (aclarando, este calin no es el del desmayo, es otro gafo)
- Ya pe no seas malito
- ¡No!;

Debido a la negativa de calin, un grupo se pone de acuerdo para quitarle su agua y así lo hacen pero grande sería su sorpresa cuando descubren que no era agua sino “piñachao”.

- Miren este “jijuna”, tenía piñachao y no avisa dice el “lomudo”
- Eso es para la fiesta – dice calin torero
- No jodas, invita un poquito para calentarme
- Ya pero no lo acaben

Entre copa y copa transcurre como media hora; yo no sabía que el piñachao combinaba muy bien con la “yuquita cangada” que estábamos disfrutando en ese momento, gracias a la sagacidad de dos de nuestros compañeros que cual “choscas” se habían escurrido en el yucal de algún buen paisano. De pronto se divisa a la muchedumbre de alumnos que salen con sus faroles desde el colegio; es la señal para prender las latas; a la orden del profe pocho todos comienzan a encender las latas pero el viento era tan fuerte que no permitía prenderlas. Luego de batallar por casi 20 minutos se logra el cometido y todo el pueblo de Mendoza puede ver la inscripción “Feliz Dia T.R.T”. posterior a esto es hora de bajar.

Las parcelas de terreno estaban separadas con alambres de púas, los cuales se tenían que sortear para poder bajar; el profe pocho pregunta quienes habían traído linterna ya que la penumbra era casi total y sólo Grandez contesta afirmativamente.

- Bien, bien Grandez, buen alumno, dame la linterna para yo guiarlos – dice el profesor
- No profe, mejor yo los guió – contesta Grandez
- Caramba yo soy el profesor
- Y yo el dueño de la linterna – agrega Grandez

Es así como el profesor tuvo que aceptar que Grandez los guiara, yendo a la cabeza y junto a él estaba “solin”; de pronto entre los dos pactan jugarles una broma al profe y a sus compañeros:

- Solin, pegate a mi lado y vamos a correr para dejarlos en oscuro y más adelante nos escondemos
- Ya chori, vamos

Los dos “patas” comienzan a correr y atrás se escucha la voz del profesor y compañeros

- Grandez, Grandez te jodiste si no vienes con la linterna te pongo 05 – dice el profesor
- Ya pe chori, no jodas
- ¡Au! mierda me raspe con el alambre – era la voz de alguien que se había chocado con las púas del alambre
- Concha su vida me caí de "sipo" – decía otro que acababa de caerse en esas zanjas naturales que dejan el agua de las lluvias al correr cerro abajo.

La “bulla” que hacían al chocarse con las púas, gritar, caerse y levantarse, se asemejaba a cuando se hace “tira”. Eran tantos los lamentos y suplicios que escuchaba Grandez de sus compañeros que se compadeció y los esperó cerca de la falda del cerro Leiva; el pretexto que empleó es que se había “quemao” el foco y la linterna no prendía pero ni eso aplacó la colera del profe y de sus compañeros quienes le lanzaron todo tipo de improperios e insultos; posterior a esto el pelotón se dirigió a la ciudad, a darse un reparador baño y ponerse “ticitas” para la fiesta.

Muchos de los que bajaron esa noche del cerro luego de encender la inscripción, no salieron a la fiesta debido a los raspones en el brazo, la pierna e inclusive la cara, producto de los alambres de púas, las espinas de “sonchinas” y los huecos con que tropezaron en el trayecto.

Otros no les importo en lo más mínimo los raspones y salieron a disfrutar del guarapo, el aguardiente y la retreta amenizada por la banda de don Porfirio el As del requinte y su inolvidabel “tocale aji”.

A los dos días de transcurrido la fiesta, el Director del colegio hace formar al 5to. Año; todo el mundo estaba feliz ¿seguramente nos felicitará por el eficiente desempeño en el cumplimiento de la misión? Se preguntaban los alumnos al ver venir a éste.

- Muchachos, ¡son una tira de irresponsables, zánganos y gafos! – dice el Director
- Han hecho perjuicio en la chacra de don Humberto, han arrasado con el yucal de don Zoilo y encima de eso casi incendian su sacatal de doña Ana- continua
- Quien les ha mandado que hagan la escritura en terreno ajeno, no que era del abuelo de este “opa” de López – dice refiriéndose a ese alumno
- Por mi madrecita Director que yo le “dige” a mi papa shego – contesta López, asegurando que había pedido permiso a su abuelo
- Cállese “gafo”, ni siquiera conoces el terreno de tu abuelo y por tu culpa han denunciado al colegio (los dueños habían puesto denuncia para que el colegio les indemnizara)

Imagínese al citadino de López, que sólo se alejaba de su casa para comprar pan y para “dar una vuelta” en la plaza, que no sabía que era una chacra y que creía que la yuca se daba en racimos, que iba a conocer el terreno de su abuelo, este “pitcunga” “surshique” nos había guiado al terreno de don Humberto.

Nuestra alegría y esperanzas de ser felicitados por nuestro flamante Director se esfumaron y de pronto las sonrisas se convirtieron en caras largas, pero como buenos toribianos no tardamos en recuperarnos además en la retreta habíamos “bailao” hasta que se “ampolle” nuestros pies y lo que es más habíamos “computao”  a agraciadas mendocinas para que sean nuestras “jermitas” es por eso que en unísono y en silencio recordábamos aquella sabia frase “después del gusto, viene el disgusto”

Nota del Autor:Cualquier semejanza en los nombres es pura coincidencia, disfruten de esta remembranza, ya viene más

EL OLOR DE LA VIBORA

EL OLOR DE LA VIBORA

Foto donde se aprecia a "Roy" de espaldas

 

Amigo huayacho ¿usted sabe cómo huele la víbora? ¿No?, bueno empecemos por hacer un poquito de memoria y recordemos aquellos días de antaño en que íbamos camino al cafetal, al yucal o al cañal, mientras “shaquiabamos1” nuestra cañita, nuestros padres o abuelos nos decían “hummmmm, hiede2 víbora, habraste bien su ojo y no lo vayaste a pisar”, y nosotros comenzábamos a olfatear cual sabueso en busca de la presa, tratando de identificar el olor de la víbora; pues creo que está comenzando a recordar.

 

Bueno la historia que le contaré a continuación es real y me pasó en uno de mis patrullajes por la selva central (San Ramón), y usted mismo sacará su conclusión si la víbora  “hiede” como decía mi padre; sólo quiero pedir las disculpas del caso si durante el desenlace se topa con palabras un poco subidas de calibre, usted comprenderá que en el argot militar no nos  tratamos con dulzura, sino imagínese un ejercito donde sus soldados se saluden con besitos (como los argentinos), o se profesen palabras o frases dulces o delicadas.

 

Bueno comencemos con la narración.

 

Era las tres de la mañana y nos encontrábamos listos con nuestro armamento y equipo militar, prestos a internarnos en la selva central en una misión de patrullaje disuasivo, mientras caminábamos selva adentro, yo iba más o menos al medio de la columna de hombres (16 en total); iba anonadado y lo más silencioso posible para disfrutar de los sonidos de la selva, cada paso que daba trataba de reconocer a aquel bicho, ave o animal que emitía tal sonido ya que regrese a una zona de selva después de haber estado casi 15 años entre paredes de ladrillo, calles de concreto, polvo y smog3 de nuestra demacrada Lima; no se imagina usted amigo cuanto disfrutaba de estos momentos ya que la selva central (Chanchamayo - San Ramón) es muy parecida a nuestra tierra y hasta su flora y fauna es muy similar, las gotas de rocío mojaba mis mejillas, el olor de la hierba mojada invadía mi olfato, de vez en cuando una gota que se escurría de las hojas de los árboles y caía sobre mi rostro rompía mi concentración; yo trataba de ir lo más alerta posible para no ser sorprendido por el enemigo, pero los aromas y sonidos de esa bendita selva excitaban mis pensamientos e interrumpían mi atención.

 

El manto de la noche cubría la poca luz que podía brindarnos la luna y las estrellas, mucho de mis compañeros se desplazaban a duras penas ya que nos estaba prohibido utilizar linternas para no demostrar nuestra posición al enemigo; fue en ese momento que comencé a sentir una extraña sensación dentro de mi cuerpo y a sufrir una metamorfosis, y el citadino personaje en quien me había convertido fue desplazado por el pícaro y vivaracho huayacho que dormitaba en mi; mis pómulos se hincharon, mi mirada se agudizo, mi olfato se sensibilizó y podía oler hasta la “cecopa4” que pasaba volando frente a mi, mi oído se amplificó y podía oír hasta la “cuica5” que se arrastraba bajo mis pies, mis brazos y mis piernas, cual inyección de adrenalina o esteroides, se fortificaron y me sentía más fuerte que el toro “barroso” que arriaba en aquellas moliendas que hacía mi abuelo.

 

Transformado en un nuevo ser, me puse como hombre punta para encabezar la patrulla y guiarlos hacia nuestro destino, tratando que mis compañeros no salgan lastimados por lo agreste del terreno, ya que esto nos retrasaría en nuestra misión; cinco pasos a tras mió venía mi promoción de escuela ”Roy”, este era un soldado rudo de contextura gruesa, fornido pero como le pasa a casi a todos los fortachones, los músculos le habían atrofiado el cerebro y para pensar, precisamente, no era el más indicado; bueno mi “promo” Roy por ser uno de los mas fortachones era el encargado de llevar la “minimi” (una ametralladora que pesa como un quintal de yuca).

 

-   Cuidado Roy, ahí hay un pozo – Le decía tratando de prevenirlo.

-   Gracias Promo – me contestaba.  

-   Cuidado Roy, ahí hay greda6 – le prevenía nuevamente.

-   ¿Qué es eso? Le acabo de pisar – me contestaba este “ñacashca” sin saber lo que significaba greda (yo que culpa tengo si en mi tierra lo conocemos así).

-   Disculpa Roy, no era greda, era “isma7” – me rectifique en mi primera versión

-   ¿Y que chucha es “isma”? – me preguntaba nuevamente Roy, más extrañado que la primera vez

-   Si quieres saber, pruébalo o huélelo y no jodas – le decía mientras caminaba

-   Puta mare, esta huevada prueba a mierda y huele a mierda, creo que acabo de probar mierda de “terruco” – me decía Roy luego de haber cometido la tremenda burrada de haber cumplido al pie de la letra lo que yo le había dicho (ojo que no fue mi intención que este “gafo” hiciera esa barbaridad)

 

Bueno seguimos caminando y en el trayecto había plantas de mandarina cuyos frutos dorados como el sol sirvieron para quitar el mal sabor y olor de la boca de nuestro ingenuo Roy; así transcurrieron las horas y la luz del alba  se filtraba entre los árboles que cubrían nuestro desplazamiento; mientras tanto y en pleno caminar yo elevaba una oración en silencio  a “taita Dios8” por haberme guiado y por haber agudizado mis sentidos para guiar a mis compañeros, y a la vez le agradecía de haber nacido en ese hermoso valle de Huayabamba que me dio sagacidad, astucia y coraje para desplazarme sin problemas por cualquier parte de la selva.

 

No había terminado de susurrar “Ave María Purisima”, cuando un olor invadió mi agudizado olfato, trataba de recordar ese olor peculiar y de hacer memoria donde le había olido, yo estaba casi seguro de que el lugar donde lo olí por vez primera y que tantas veces lo volví a oler fue en mi tierra, pero ¿qué era? ¿De donde venía?.¿Era una planta o un animal?

 

Comencé a preocuparme ya que mi corazón latía más fuerte y mi pulsación subió abismalmente, mi rostro empalideció y una gota de sudor frió recorrió mi frente y estos síntomas me decía que ese olor no era nada bueno. De pronto se aclaró mi mente y cual película antigua los recuerdos me invadieron, rememore aquellas frases que mi padre decía cuando íbamos trayecto a la chacra “hummmm, cuidao cumpita9, hiede a jergón”; ese era el olor, estaba seguro, y sin pensarlo dos veces le dije a mi promoción Roy:

 

-      Promo, ten cuidado huele a víbora, no lo vayas a pisar

-     Oye tu estas huevon o me quieres agarrar otra vez con eso de la “isma” – me contestó algo molesto

-     No, promito, de verdad que huele a víbora

-      Tu eres o te haces, como si la víbora usaría perfume o colonia, fuera de acá y sigue caminando no más huevonazo -  me contestó entre sarcástico y molesto

 

No había pasado ni siquiera unos segundos cuando escuche un murmullo y unas sórdidas carcajadas que provenían de los integrantes de la patrulla, ya que Roy se había volteado y les había comentado a los demás hombres sobre el olor de la víbora y estos “gafos” citadinos, hijitos de mama y papa, o cobrizos de los andes donde el único animal que conocen es el cóndor y la vizcacha, se habían mofado de mi comentario; imagínese paisita, habían osado desafiar los años de experiencia oliendo víbora que yo había pasado en mis años mozos.

 

Transcurrió unos segundos más y cuando alguien de la columna soltó un grito ahogado y salió corriendo hacia un costado de la estrecha trocha por la cual nos desplazábamos:

 

-     Mierda, algo me mordió – Dijo “Charly” dejando ver un rostro entre asustado y preocupado.

-     Es una víbora – dijo el hombre que iba inmediatamente a tras de Charly, al haber visualizado a la víbora

-     ¡Carajo, me cague, me voy a morir! – gritaba “Charly”

-      Rápido el suero antiofídico - Grite

 

Al costado del camino yacía amenazadora una víbora jergón, lo reconocí por la cabeza en triangulo y por los "coquitos y lo prieto de su lomo" que muchas veces mi padre me enseño; uno de los hombres apuntó con su arma al jergón y estando a punto de disparar, le grite:

 

-    Que chucha haces, quieres que esos “rojos10” sepan donde estamos

-     Hay que matar a esa víbora de mierda que le ha cagado a Charly, además me esta mirando mal y me va a escupir – me contestó

-     Oye imbecil no es una llama para que escupa- le hable

-     No, no, si escupe y te deja ciego, yo lo he visto en Discovery Chanel – me contestó algo asustado

-     Ya no jodas, baja tu arma carajo y déjalo que se vaya, pobrecita la jergón además Charly no tiene nada – le dije para evitar que le disparara al jergón

 

Al parecer la jergón había comprendido mis palabras o quizás había aprendido a leer mis labios, y no es sonsera lo que estoy diciendo recuerde que estamos en Perú y todo es posible (sino como explica que Alan sea otra vez presidente), pero luego de que la defendiera de una muerte segura, la pobrecita jergón me miro con unos ojitos agradecidos y hasta un guiño creo que me hizo. Bueno, la única explicación coherente que pueda darle a toda esta sarta de burradas que estoy hablando es que en realidad extrañaba a mi tierra y en esos momentos me sentía como en Huambo, Santa Rosa o Limabamba.  Como será que extrañaba a mi tierra que en ese momento el jergón me hizo recordar ese hermoso valle y este ofidio me pareció un “animalito de Dios”, un hermoso espécimen que hasta ganas de acariciarlo me daban.

 

Ah, y sobre Charly no se preocupen, ya que la bota le había protegido y los colmillos de la víbora no pudieron con el duro cuero “made in gamarra” de nuestros bolseguies (y nos engañan que son botas americanas).

 

Claro está que esa mañana hicimos una parada en plena espesura de la selva por que este pechito, o sea yo, me había convertido en el centro de atracción ya que el hecho de poder oler a la víbora había causado admiración en mis compañeros y hasta poco falto para repartir autógrafos, todos querían saber como olía la víbora y este soldado lo único que atinaba a decirlos en ese momento era que “vuelvan a nacer y pídanlo a Diosito lindo, a "taita amito" que sea en el Valle del Huayabamba, ahí aprenderán a oler a la víbora, al shihuín11, al huayhuashillo12, al canchul13, y hasta a la Tuchpita14".

 

Lógicamente nadie sabía de lo que estaba hablando, me di media vuelta, mire hacia el horizonte y con una sonrisa triunfal en el rostro y envestido de más autoridad que cuando salimos deje escuchar un rotundo ¡Muévanse Carajo!.

 

Al retorno al cuartel, el Comandante de la Base, enterado de la hazaña y de que este huayacho de pura sepa había olido a la víbora, me mando llamar a su oficina para preguntarme como olía la víbora y me ordenó que preparara una conferencia para enseñar a cómo oler a los animales de la selva, especialmente a la temible víbora, ya que según el sería de mucha utilidad para nuestros patrullajes. Bueno, yo ni corto ni perezoso le dije a mi Comandante que no había ningún problema pero que primero tenían que aprender a cómo huele el “supe15” después de haber tomado un “patcito16” de “cachazo17” o después de haber “tragao18” un “uchito19” con huevo “reventao” y bastante “shirshil20”; a lo que mi Comandante me preguntó:

 

-    ¿y qué demonio es eso y donde podía conseguirlo?

 

A lo que yo le conteste que:

 

-    fácil mi Comandante, los huayachos tenemos de eso bastante y usted puede mandar a traerlo del valle de huayabamba “envasao” en un “pomito21” o envuelto en su “pañuelito”

 

Terminología

 

1       Shaquiar.- Masticar con la intención de sacarle el jugo a la caña ´

2       Hiede.- Huele

3       Smog.- contaminación atmosférica

4       Cecopa.- Bicho volador que como medio de defensa deja sentir un olor desagradable

5       Cuica.- Lombriz

6       Greda.- Arcilla

7       Isma.- Excremento

8       Taita Dios.- Dios padre

9       Cumpita.- Diminutivo de Compadre

10     Rojos.- Terroristas

11     Shihuín.- Ave nocturna

12      Huayhuashillo.- Especie de comadreja que se alimenta de las aves de corral

13      Canchul.- Muca

14     Tuchpita .- diminutivo de tuchpa; cocina hecha a base de tres o más piedras separadas entre si, a manera de soporte

        de las ollas y en cuyo espacio se coloca los leños

15      Supe.- flatulencia, pedo (o como quiera usted llamarlo)

16      Patcito.- Patecito; fruto del árbol de pate (especie de calabaza), que al ser cortado por la mitad y secado al sol sirve

        como pocillo para tomar líquidos.

17      Cachazo.- Potaje que se obtiene cuando se cocina el jugo de la caña para hacer chancaca.

18      Uchito.- Diminutivo de Ucho, caldo de maní verde.

19      Shirshil.- Huacatay

20       Pomito.- Diminutivo de pomo

 

               

         

 

 

 

 

EL COMPADRAZGO: HISTORIA DE UNA TRADICIONAL COSTUMBRE HUAYACHA

EL COMPADRAZGO: HISTORIA DE UNA TRADICIONAL COSTUMBRE HUAYACHA

Vista frontal de la torre de control del aeropuerto de Mendoza

El compadrazgo es una de las tantas tradicionales costumbres del valle de Huayabamba, que consistía en el compromiso entre dos vecinos o paisanos, amigos o hermanos, para asistirse solidaria y mancomunadamente en lo personal o familiar; este compromiso era como un nivel más al grado de amistad logrado entre los candidatos a compadres. Es por este motivo que es común escuchar decir en el valle “cumpa Shego”, “cumpa Filucho”, “cumpa Calín”, “cumpa Alfredo” y le digo de esta manera por que normalmente a la palabra cumpa le seguía el diminutivo del nombre de la persona.

 

Las formas que empleaban antiguamente los huayachos para comprometerse en relación de compadrazgo eran dos: la primera de manera informal a través de la palabra, es decir se realizaba un compromiso de palabra para ser “cumpas” sin que medie ningún ceremonial; y la otra manera formal a través de una ceremonia que consistía en la entrega de una “hua hua” hecha de harina de yuca, trigo o maíz, o apadrinando a uno de los hijos de cualquiera de los candidatos, en la ceremonia del “lanta cuche”, echada del agua de socorro, sacramento del bautizo, primera comunión o confirmación.

 

La primera de las formas (de palabra) era una manera de exteriorizar el grado de amistad y simpatía por la persona a quien se ofrecía nuestra intención de hacerle nuestro “cumpa” o “cuma”; usualmente se realizaba entre personas pertenecientes a un mismo centro educativo, con personas ligeramente mayores a los solicitantes, en épocas de fiestas patronales, en las faenas, entre vecinos o con personas de otros caseríos o distritos y hasta entre personas de diferentes sexos.

 

El hacer compadre a una persona ligeramente mayor que uno, pretendía tener un mentor o protector quien nos defienda de los “abusivos” que nunca faltaban en los centros educativos o en las fiestas de la vecindad; para esto el que solicitaría el compromiso de compadrazgo, que usualmente era menor en edad que el otro, primeramente se ganaba la amistad, simpatía y confianza  del futuro “cumpita”; una vez ganado su confianza y estando seguro que la otra persona aceptaría, éste le proponía ser “cumpas”. La señal de haber aceptado la proposición era un apretón de manos seguido por un fuerte abrazo y de esta manera quedaba  establecida la relación de compadres, más conocida como “cumpas”, y cuyo trato se prolongaría por los años hasta la muerte de uno de ellos. Era tan fuerte este lazo logrado entre “cumpas” que me atrevo a decir que aún más allá de la muerte, cuando éstos se encuentren en el edén prometido, continuarán siendo “cumpitas”.

 

Recuerdo mucho a los “cumpas” y “cumas” de mi padre y era tan fuerte esta relación que más que amistad se aproximaba a la familiaridad; entre estos “cumpas” y “cumas” se encontraban los hermanos y hermanas de él; y me tomo la libertad de contarles que la relación que llevo con mi progenitor es tan fuerte que este patriarca no dudó en nombrarme cariñosamente, cual envestidura de un Sir ingles,  su “cumpita” y de cuya frase me siento orgulloso.

 

Para las modalidades de la segunda forma, en lo que al compadrazgo con “hua hua” se refiere, los huayachos primeramente seleccionaban al futuro “cumpa”, elaboraban una “hua hua” de harina de yuca, maíz o trigo; si la persona elegida en este caso era una “Cuma”, la forma que se preparaba la “hua hua” era una muñeca; si contrariamente la persona era un “cumpa” la forma era un toro. Una vez que se tenía la “hua hua” toro o muñeca según sea el caso, se buscaba una persona de confianza para que sea el mensajero y lleve la ofrenda, en este caso la “hua hua”, al elegido o elegida.

 

Una vez recibido la “hua hua” por el futuro “cumpa” o “cuma”;  o bien el que enviaba la ofrenda solicitando el compadrazgo o el que lo recibía, organizaba una ceremonia formal que no era otra cosa que la celebración de una fiesta con participación de los familiares y vecinos, y en donde se bautizaría a la “hua hua”. Para esto entre ambos candidatos a “cumpas” o “cumas” fijaban la fecha y buscaban la “banda de músicos” que amenizará esta fiesta ceremonial; así como a un vecino que usualmente se encargaba de celebrar este compromiso y hacía las veces de sacerdote para el bautizo de la “hua hua”.

 

Era costumbre vestir a la “hua hua” con ropas preparadas para la ocasión y que le amolden a la forma de ésta.

 

El vecino que hacía las veces de sacerdote, se encargaba de buscar a otra persona para que haga las veces de sacristán; pero con la salvedad que en estos menesteres, ambas personas, el seudo sacerdote y su sacristán, tenían que tener fama de graciosos, alegres y sobre todo que hagan reír a la concurrencia.

 

La ceremonia de bautizo de la “hua hua” se realizaba a la media noche, para esto el seudo cura y sacristán se conseguían sabanas blancas y fungían de sacerdote y acolito; buscaban un nombre gracioso para la “hua hua”; invitan a los futuros “cumpas” a salir al medio del “salón” y dan inicio a la ceremonia. El imitador de sacerdote parte  la “hua hua”,  se come la cabeza y las piernas la entrega a su sacristán para que se las coma, si prueban que está agradable terminan de comérselo entre los dos y sólo entregan las ropas que viste la “hua hua” a los compadres. Luego de esta emotiva y jocosa  ceremonia, la fiesta continuaba hasta los primeros rayos de sol e incluso se prolongaba hasta bien entrada la mañana.

 

Para el bautizo, “lanta cuche”, primera comunión o confirmación de los hijos; los padres del niño o niña a apadrinar escogían entre los posibles candidatos apadrino de entre las personas del vecindario o de otro caserío o distrito; la elección recaía usualmente en un vecino o familiar de notable personalidad y que sea reconocida socialmente por sus dotes o virtudes, o por su opulencia económica; muchas de las veces, dependiendo de que si el infante podía elegir,  dejaban que fuera él quien eligiera a su padrino. Para el “lanta cuche” se escogía normalmente a una persona que cuente con la suficiente capacidad económica para cumplir cabalmente con el pago de la “banda de músicos”, la comida y el “trago” que implicaba la ceremonia.

 

A manera de dar a entender como se realizaban los compadrazgos, he tratado de transcribir una historia narrada por mi padre y que con profunda satisfacción transmito a ustedes queridos paisanos y amigos.

 

Marcos, un huayacho hidalgo y de nobles sentimientos, quien era respetable en el vecindario por sus paisanos, era muy amigo de don “Mosha”, un vecino del caserío donde vivía el primero de ellos, y dada la amistad sincera fortalecida a lo largo de los años desde que eran infantes, ha decidido hacerle su “cumpa”, para ello a escogido a su “cumpa” “Nando” para que sea el mensajero y quien lleve la “hua hua”, esta petición entre estos dos mozalbetes mendocinos concerniente a la mensajería, sucedió una noche tibia de luna llena, mientras departían a la luz de las luciérnagas y el cantar de las chicharras, los grillos y la lechuza, que de rato en rato rompía el silencio de la noche.

 

Marcos salió de su casa, alumbrado por la luz de la luna, porsiacaso portaba su linterna Eveready, mientras que del hombro derecho colgaba su fiel acompañante de aquellas noches mendocinas, su radio marca “Internacional” con estuche de cuero; se dirigió con dirección a la casa de su “cumpa” “Nando”, abrió la “tranca” de tres palos y siguió su camino acompañado por la tonada de un “San juanito” ecuatoriano, preámbulo de las risas y anécdotas que esa noche departiría con su “cumpa” “Nando”. Las chicharras, grillos y demás bichos nocturnos, hacían coro mientras sonaba la música y contribuían a dar ese matiz que las noches mendocinas adquieren en noches de luna llena.

 

La casa del “cumpa” “Nando” no estaba tan distante por lo que luego de unos minutos llega nuestro amigo Marcos y se apresta a llamar a su buen “cumpa”.

 

·            Fifififuiiiiiiiiiiiii –Se deja escuchar el silbido de Marcos llamando a su cumpa Nando, alertando a “tishnao” y a la “jardinera” quienes ladrando salen a darle el encuentro.

·             Fifififuiiiiiiiiiiiii –Contestaba “Nando” al reconocer el silbido de su “cumpa” Marco.

·            Quieto “quishques” “quichacientos” ¿Ya no me reconocen? –Decía marcos calmando a los dos perros que habían salido a su encuentro; mientras éstos al  verlo y reconocerlo movían frenéticamente la cola y daban saltos tratando de alcanzarlo como si pretenderían besar su rostro varonil, producto de las faenas diarias en la chacra.

·            ¿“Quepes haceste cumpita” por acá? –Preguntó “Nando”

·             Aquí como “veste” pues “cumpita” viniendo a “mentecatear” un “rratito” –Contestaba Marcos

 

Así los “cumpas” se instalaron en la “tranca” que daba ingreso al patio de la casa de “Nando”, Marco sentado sobre el palo superior, giraba el dial de su radio buscando una emisora que transmita alguna música de moda, mientras Nando espantaba los zancudos que habían comenzado a “zumbar” cerca de su oído.

 

·            Ahí, ahí, “Ahíshito” “déjestelo “ “cumpita” esa “dianita” está “bacán”, me hace recordar a mi “cholita” “lenchito” –Decía “Nando” mientras se abalanzaba a agarrar la mano de Marco que giraba el dial, pretendiendo impedir que cambie de emisora.

·            Ya, ya, “cumpita” no se moleste si no su cara se va poner “shicracha”, mejor vamos hablar para lo que he venido, quiero que me “apoyeste” con llevarle la “hua hua” al “Mosha” para que sea mi “cumpa” igual que usted –Decía Marcos pidiéndole a “Nando” para que sea el mensajero quien lleve la petición de compromiso a su vecino “Mosha”.

·           Hay cumpita ya “quereste” que le “alcahuetee” con el “Mosha”, esta bien “cumpita” pero eso lo va a costar ah, en compensación usted va tener que ser mi “alcahuete” y llevarle unos “recaditos” a mi “lenchito” –Contestaba “Nando” ante la petición de Marco

·            Ya “cumpìta”, “choqueleste” con la “lluqueta” –Decía Marco pidiéndole a Nando chocar los puños de la mano izquierda en señal de compromiso de honor.

 

De esta manera Marco expuso su intención de comprometerle a su “cumpa” “Nando” para que sea el mensajero, mientras iban conversando y escuchando unos huaynos carnavalescos de Cajamarca, disfrutaban de un cigarro hecho con las hojas de tabaco que Marco había cosechado de la planta de tras de la cocina de sus padres, además de esta manera espantaban a los zancudos; el humo de aquel cigarrillo se perdía a la luz de la luna, los “ninacuros” revoloteaban cerca del cigarrillo cada vez que estos “simplones” aspiraban el mismo.

 

Transcurrido unos días y hecha la “hua hua”, esta vez fue en forma de toro debido a que era un “cumpa” el que se pretendía tener, escogido el día, “Nando” se fue en busca de “Mosha”.

 

·             “Cumpita” “Mosha” he venido “mandao” por mi “cumpa” Marcos para ofrecerle esta “hua hua” y a pedirle que “seaste” su compadre –Decía Nando mientras estiraba la mano para entregar la “hua hua”

·            Gracias “cumpita”, este toro se parece a mi “bermejo”, esto hay que celebrar, me “esperaste” un “rratito” para sacar un “huashpaicito” que tengo “guarrdao” en mi “altillo” –Decía “Mosha” en señal que había aceptado y pidiéndole a “Nando” que le espere para que brinde una copa de aguardiente en gratificación por haber sido el mensajero.

·          Salud cumpita –Decía “Mosha” quien había regresado y se había servido un “copetón” de aguardiente en su “pate” especialmente preparado para libar ese elixir de la vida llamado “huashpay”.

 

Luego de brindar dos o tres copas “Nando” se despidió y salió con dirección a la casa de su “cumpa” Marcos; mientras recorría el trayecto, cogió una naranja “negrita” de una planta que se ubicaba al borde del camino, arrancó dos hojas tiernas y los puso en el bolsillo de su camisa, partió la naranja en cuatro pedazos y uno a uno fue engullendo aquella dulce fruta; luego de terminar a saborear la naranja, llevó la mano al bolsillo de la camisa y agarrando una de las dos hojas que había depositado allí, se la llevó a la boca para colocarla delicadamente entre los labios, comenzó a soplar suavemente y dejo fluir una tonada cual profesional del saxofón, la canción elegida era una de esas músicas de moda del “Jilguero del Huascarán”; apenas llegó a la “tranca” que daba ingreso al patio de la casa de su “cumpa” Marcos, retiró la hoja de los labios y silbó:

 

·               Fifififuiiiiiiiiiiiii

 

Marcos que había escuchado el silbido se asomó a la tranca y luego de saludarle cordialmente recibió la noticia de que su petición había sido aceptada y que pronto tendría un “cumpa” nuevo.

 

Una vez reunidos los candidatos a “cumpas” (Marcos y “Mosha”) acordaron la fecha, la “banda de músicos” que amenizaría, los invitados y se repartieron los gastos que ese “fiestón” representaba.

 

El local elegido era una de las salas de un vecino, en virtud a que por ser la más grande del vecindario, era normalmente utilizada como salón de fiestas. Esa noche dos lámparas “Petromax” a kerosén colgaban del balcón del local para alumbrar  la llegada de los asistentes, don “Alsha” llegó con una lámpara más y la colocó dentro del salón de baile, con esta sumaban cuatro.

Los invitados iban llegando en grupos de tres, cuatro o más personas, esto debido a que los vecinos que vivían por un determinado sector pactaban para acompañarse y llegar juntos a la fiesta; esa noche las luciérnagas empalidecieron y es que los caminos que conducían a la casa de don “Mando”, lugar donde se celebraría la fiesta, de rato en rato se veían iluminados por la luz de las linternas que alumbraba los pasos de algún “fiestero” que se dirigía a la fiesta; a lo lejos se escuchaban los silbidos, el bullicio y las carcajadas que hacían los grupos de asistentes mientras apresuraban el paso para llegar a la fiesta.

 

En el corredor de la casa, donde siempre permanecían tendidos dos troncos grandes de morocho, trabajados para darle una forma casi cuadrada y que hacían las veces de  “bancos”, los asistentes conforme iban llegando se habían sentado para esperar al inicio de la fiesta; ahí se veía a “lenchito”, Eutimia, charito, Rosa, Tula, Dorila y demás buenamozas que habían hecho grupo y departían anécdotas o trataban de sobresalir entre las demás, luciendo sus vestimentas compradas para la ocasión. Más allá se ubicaba Calín, Pedro, Shego, Isha, “Jesho” entre otros mozalbetes que entre chisme y chisme miraban atentamente los movimientos de las damiselas ubicadas en el “banco”.

 

Los futuros compadres se encontraban presente desde temprano para recibir a los invitados, además ellos eran los anfitriones y tenían que estar primero que nadie, viendo que todo salga bien como lo habían planeado.

 

·           Cumpita no viene la “banda” creo que ya nos han fallado, ya van a ser las 8:00 de la noche –Decía don Marcos a su futuro “cumpa” “Mosha”

·          No “digaste” eso “cumpita”, Dios no lo quiera si no nos friegan el “fiestón” –Contestaba “mosha” dejando ver la preocupación en su rostro.

 

Apenas había terminado de hablar “Mosha” cuando la banda de músicos “los muelones de cucho” hizo su aparición por la “tranca” del patio de don “Mando”, tocando una “diana” que acostumbraban tocar en señal de victoria (especialmente en los reñidos partidos de futbol inter distritos y/o caseríos), un grito de alegría invadió el patio de la casa acompañado por tres ¡Hi Hip! ¡Ra! Y al son de los aplausos de los asistentes los músicos fueron entrando al salón sin dejar de tocar aquella tonada contagiante y se ubicaron en la parte delantera de la sala.

 

Una vez que ingresaron todos los asistentes, la banda de músicos que dejaba escuchar  melodías de moda y que pareciera fueran mágicas ya que apenas uno las escuchaba, solito los pies comenzaban a bailar y uno se contagiaba de la alegría de la gente.

 

·            Cumpita “recuerdaste” que yo le he echo el favor de ser su mensajero y usted “haste” “chocao” conmigo para que me “hagaste el bajo” con la “lenchito”, “ahorita” es el momento, “vayaste” y “alabemeste”, “digastele” cosas bonitas de mí –Decía “Nando” a Marcos, haciéndole recordar aquel compromiso pactado días antes y pidiéndole que le converse a “Lenchito” sobre su persona para convencerle de que era un “buen partido”.

·            Hay cumpita ya me “haste” visto con cara de alcahuete, pero que vamos a hacer pue he “chocao” con usted y palabra es palabra –Contestaba Marco en señal de que cumpliría con su promesa.

 

En eso hizo su aparición el “Ega” y habiéndose enterado del acuerdo de estos dos huayachos, y de las intenciones de “Nando” comenzó  a dar ciertos consejos amatorios y de cómo conquistar a una buenamosa huayachita; por su parte Marcos al escuchar los consejos de “Ega” sonriendo burlonamente y sacando pecho dijo.

 

·               Tay estos “muchillos” inútiles no saben “choliar”, yo los voy a enseñar como se “gilea”

 

Se acercó sigilosamente hasta donde estaba una hermosa huayachita de nombre  Enith y tocó ligeramente el hombro derecho de esta moza, salio presuroso de la escena y casi corriendo se acercó donde sus dos amigos que lo esperaban y miraban fijamente de cómo el autodenominado “maestro” de las artes amatorias Marco, enamoraría a esta buenamoza mendocina, como pretendiendo aprender las técnicas de conquista que según el dominaba.

 

·             Ya vieron, así se “gilea” “dañaos” –Dijo Marcos a sus amigos, mientras sacando pecho se arreglaba el cabello que se había despeinado por salir casi corriendo después de haber tocado a Enith.

 

Como podrán apreciar queridos lectores, como era la ingenuidad de nuestros paisanos que el sólo hecho de tocar a una damisela, era suficiente para decir que era su “costilla” o que  el corazón de esta agraciada huayacha “zapatearía” por aquel “machito” que oso tocarla.

 

De mi parte creo que este “bolsudo” “carayashca” de Marcos, mal imitador de un don Juan de acequia, quien pretendía ser un maestro en el “gileo” y según el mismo decía ser el terror de todas las “hembritas” de Mendoza; no hacía otra cosa que sonsear y confundir más de lo que estaban a sus dos amigos; además es sabido que era uno de los que paraba escondido en los cafetales contiguos a las casas de las huayachas de las cuales se había “templao”, sin importarle que los zancudos hicieran un banquete de él y que las hormigas “negras” le piquen dejándole más de una “mota” en su cuerpo. Por lo demás, cualquier parecido con la realidad es purita coincidencia (servido amigo “chancho”, tu sabes a lo que me refiero)

 

Así transcurrió el baile hasta que las agujas del reloj marcaban casi media noche, nadie sabía aún, a excepción de los nuevos cumpas, quienes habían sido solicitados para hacer las veces de cura y sacristán; “el gasparín” (singular sobrenombre con el que se le conocía a uno de los vecinos y asistentes de la fiesta) y don “Vico” se habían escurrido de la fiesta sin que nadie se percate.

 

De pronto la banda de músicos dejo de tocar las melodías del momento y comenzó a tocar un tema  característico con el cual se acompañaba al patroncito  “San Nicolás” y a la virgencita “mama Naty”, haciendo su aparición por la puerta del salón “gasparín” y “Vico”, ataviados con una sábana blanca que les cubría desde la cabeza y que simulaba las vestimentas de un sacerdote, provocando las risas y burlas de la muchedumbre.

 

·            Reciban la bendiciones queridos hermanos –Decía “gasparín” con esa voz aguardentosa producto de las más de dos botellas de “champán de guardia” que había tomado en lo que va de la noche, mientras metía la mano en una “patecito” con aguardiente y sacándolo lo sacudía entre los presentes, imitando cuando el “cura” riega agua bendita dando la bendición a los feligreses en una misa.

·           Ay “cumita” “Paty”, esa sabana me parece conocida, yo tengo una igualita –Decía doña Estela señalando a la sabana que cubría a “gasparín”

·            “Cumila linda”,  “a verr” “vaiste” a  “echaler de menos” si no es de usted, yo le visto al “gasparín” subir a su “alto” y entrar a su dormitorio creo –Contestaba Paty

 

“Gasparín” era un tipo picaro, gracioso y osado, y en un descuido de don Mando y doña Estela, mientras éstos disfrutaban de las alegres tonadas de la fiesta, había subido al dormitorio de la pareja de esposos y cogió la sábana  que cubría la cama matrimonial, se la puso sobre su cabeza y bajo a la fiesta a dirigir la ceremonia de bautizo de la “hua hua”; doña Estela que había constatado que efectivamente era su sabana, no le quedaba otra que hacerse de la vista gorda, total la celebración no podía verse opacada por aquella palomillada, además “gasparín” venía a ser compadre de ella y su esposo, por lo que no había por que desconfiar de este osado parlanchín.

 

·             Salgan del “shunto” y acercaus hermanos mios al centro del salón -Dijo “gasparin” con voz entre aguardentosa y ceremonial, tratando de imitar el acento español con el cual hablaba el cura del pueblo.

·             Amén –Contestaba su seudo sacristan “Vico”, colocandose las manos juntas a la altura del pecho e inclinando la cabeza ligermanete en señal de devoción.

·             Traiganme la “huahuita” para bendecirlo -Proseguía “gasparín”

·             Amén –Volvía a contestar en que fungía de sacristan “Vico”

·             Yo te bautizo en nombre de “taitito Dios”, de los “bolsudos”, de los “roshas” y de todas las “tilumas” aca reunidos...En el nombre del Pedro, del “rigo” y del santicimo espanto –Decía “gasparín” haciendo la señal de la cruz pretendiendole darle ese matiz gracioso caracteristico de estas celebraciones.

·             Amén –Seguía “Vico”

·             Chao “cumpita” no “sabeste” decir otra cosa que amén, mejor “quedeste” “callao”, me “estaste” malogrando mi misa –Decía “gasparín” a su seudo sacristan  “Vico”

·             Ahora a repartirse la “huahuita” –Continuaba con la ceremonia el “gasparín”

·             Yo como cura me toca su “copete” y la “cunga” de este buey “barroso”, para mi cumpa “Vico” sacristan de “purita cepa” venido “recientito” de Roma y enviado por el “papá santo”, le doy las patas con todo y “casco” –Proseguía el seudo cura “gasparín”

·             Y para mi “quepes” me vas a dar padrecito –Preguntaba Marco al supuesto cura

·             Usted “cumpita” vas a tener que hacer otra “hua hua” por que esta como para “llushpirse” los dedos y no pienso dejarlo ni un “pitcito” –Contestaba “Gasparín” haciendo saber a Marco que por estar rico la “hua hua” no le dejaría nada.

·            Ya quedense con la “rropita” de la “hua hua” y dense la mano y abrasence –Ordeno el supuesto sacerdote

 

Y levantando la mano tal como lo hacen los sacerdotes católicos para dar la bendición, comenzó a hacer la señal de la cruz a brazo medio extendido, dirigiendolo hacia los recientemente bautizados como compadres, mientras dejaba escuchar esta ceremonial  frase:

 

·            Yo les declaro marido y mujer hasta que la muerte los separe –Profirió “gasparín” confundido por el estado de embriaguez en el que se encontraba.

 

La muchedumbre  apenas “gasparín” termino de decir esta última frase, dejó escapar una descomunal carcajada que se prolongó por espacio de varios minutos, y es que “gasparin” no lo había hecho intencionalmente sino que fue producto de su embriaguez.

 

·             Ay diosito lindo “queps” has dicho “cumpita” “gasparín”, ya nos casó este “condenao”, “cumpita” “Mosha” –Decía Marco a su recientemene bautizado compadre, por la burrada que acababa de hacer el “gasparín”

·             Chao “caracho”, creo que ya la “fregue”, yo pense que era un casamiento –Decía el “gasparín” volviendo un poco a la lucides, producto de las carcajadas burlonas de los presentes.

·             Buena cumpita “gasparin” “acabaste” de casarles a ese par de “roshas”, “echeleste” un “huashpaicito” más para que “agarreste” valor y se le paseste el susto por “fregarla” –Decía alguno de los presentes, acercando un “patecito” con aguardiente al “gasparin”

 

Terminada la ceremonia, la banda de músicos comenzó a entonar aquella diana caracteristica que entonaban en señal de victoria y con la cual había hecho su aparición en la fiesta, con esta tonada celebraban el compadrazgo nacido entre esos dos amigos de anataño.

 

Recuperada la calma, los presentes continuaron bailando hasta el amanecer al compas de  la banda “los muelones de cucho”; mientras el “gasparín” quien había bebido el afrodisiaco “huashpaicito” hasta quedar totalmente borracho, dormía pácidamente en el corredor trasero de la casa, “arrimadito” a la chancha “polanchina” de don “Mando”  que también dormía en ese sitio; y así chancho y “burro” (por la burrada que había hecho), estos dos “animalitos de Dios” se acurucaban para mantenerse calientitos, bajo ese cielo azul lleno de estrellas que solía verse en noches de luna llena en nuestro querido valle.  

 

TERMINOLOGÍA

 

Aishito.- Ahicito, cerca

Altillo.- Granero

Alsha.- Diminutivo de Alcibiades

Arrimadito.- Juntitos

Aste.- Hacerte

Bolsudo.- Persona que viste ropas holgadas, aquel que le queda grande la vestimenta que lleva puesta

Calín.- Diminutivo de Carlos

Carayashca.- Cara sucia, desvergonzado

Casco.- Pezuña de los animales

Chocao.- Chocado

Choliar.- Enamorar

Choqueleste.- Coloque usted

Copete.- Parte alta de la cabeza

Copetón.- Copa grande

Cunga.- Cuello

Cumpa, Cuma.- Compadre, comadre

Dejestelo.- Dejelo

Dianita.- Música entonada en señal de victoria, especialmente cuando se enfrentaban los equipos de futbol y uno de ellos metía un gol.

Ega.- Diminutivo de Edgar

Espereste.- Espere usted

Gilea, giliar.- Enamorar

Hua Hua.- Pan en forma de toro o muñeca, hecha de harina de yuca, maíz o trigo

Huashpay, huashpaycito.- Aguardiente de caña

Lantacuche.- Corte de pelo

Lenchito.- Diminutivo de Leonor

Lluqueta.- Izquierda

Llushpirse.- Lamerse

Mando.- Diminutivo de Anaximandro

Mosha.- Diminutivo de Moisés

Muchillos.- Muchachos chicos

Nando.- Diminutivo de Fernando

Ninacuros.- Luciernagas

Papa santo.- Termino con el cual los huayachos se dirigen al máximo representante de la iglesia católica, el Papa

Pate.- Especie de calabaza que utilizan los huayachos a manera de pocillo, para servirse liquidos (cafe, limonada, aguardiente)

Quepes.- Qué pues

Quishques.- Cachorros, perros

Quichaciento, quicha.- Diarrea

Recuerdaste.- Recuerde usted

Rigo.- Diminutivo de Rigoberto

Rosha.- Maricón

Seaste.- Sea usted

Shego.- Diminutivo de Segundo

Shunto.- Arto, bastante

Taita Dios.- Padre Dios

Tay.- Término utilizado por los huayachos y que denota asco, menosprecio

Templao.- Enamorado

Tilumas.- Mujer de pelo grande y desordenado

Tishnao.- Negro, sucio, ollin que se forma en las ollas por efecto del humo

Tranca.- Acceso a un patio o una chacra, a manera de bloqueo para evitar que salgan o entren el ganado o caballo, y que se hacía a base de tres o cuatro palos los cuales descansaban tendidos equidistantes entre si, entre dos “pretiles” (listones)  ubicados a ambos extremos de los palos.

Vico.- Diminutivo de Victor

 

 

 

 

 

¡¡SACRILEGIO!!, ALGUIEN SE HA ROBADO EL CUERPO DE CRISTO – ANÉCDOTA NAVIDEÑA

¡¡SACRILEGIO!!, ALGUIEN SE HA ROBADO EL CUERPO DE CRISTO – ANÉCDOTA NAVIDEÑA

Vista de la laguna de Huamampata-Rodriguez de Mendoza

 A PEDIDO DE ALGUNOS PAISANOS, HE VUELTO A PUBLICAR ESTA ANECDOTA NAVIDEÑA:

Día 14 de diciembre del año 1990, la sección del 4to. año ha venido deliberando por más de una semana para escoger el lugar desde donde traerán las “champas”, árboles ornamentales, helechos y “huicundos” que finalmente dará forma al “nacimiento” (pesebre) que adornará el templo de San Nicolás.

Monitoreados por la simpática y siempre recordada amiga del alumnado “Miss Amelia”, entusiasta profesora de ingles que calo en mi mente de tal manera que en muchas ocasiones cuando estoy en la ducha, involuntariamente mi subconsciente me apresura a tararear aquella inolvidable canción del “good day teacher, good day teacher, how are you, very well thanks you” y sonrió en silencio recordando aquellas mañanas de ingles, cuando la “miss” no se cansaba de escribir y llenaba una y otra vez la pizarra con sus inolvidables lecciones. Además como olvidar a aquella gentil profesora, si este servidor también fue uno más del staff de chóferes Ad honorem que gustosamente lo transportaba desde su casa al colegio y del colegio a su casa en su incomparable y fiel moto Yamaha 100 color azul; claro que a veces, en complicidad con un compañero de aulas nos “tirábamos la vaca” (faltar a clase), sigilosamente agarrábamos la moto que estaba estacionada cerca al taller de carpintería del TRM y empujándola sin prenderla, para que la “miss” no escuche, lo sacábamos y emprendíamos la marcha rumbo a Huambo, Mariscal u otro lugar; la pobre “miss” a regañadientes tenía que recorrer el trayecto desde el colegio hasta su casa a pie. Bueno, ofrezco disculpas públicas por esta palomillada a mi “miss Amelia” y que el señor la colme de bendiciones.

Retornando al salón de aula del 4to. año, se desarrollaba un dialogo acalorado:

§   Bueno, bueno “panfilos” (como cariñosamente nos llamaba la “miss” cuando estaba ligeramente molesta), en que quedamos, Huarmiaco o Callejón –Decía la “Miss Amelia” refiriéndose a los dos lugares pre seleccionados para traer las “champas”

§   ¡Huarmiaco “miss”! -Decían un grupo de alumnos

§   ¡No!, ¡Callejón “miss”! –Contradecían otro grupo de alumnos

§   ¡Callate callejonino “posheco”! –Pronunciaba algún alumno refiriéndose a otro que procedía del caserío de Callejón.

§   ¡Silence! ¡silence!, ¡seat! ¡seat! (silencio, silencio, sentarse, sentarse) o se deciden o se van a “freír monos en sartén de  palo” –Proseguía la miss, pronunciando su famosa frase patentada por ella.

§   ¡Por último, yo soy la profesora y yo decido aquí! ¡nos vamos a Huarmiaco!

§   No pe miss, y donde queda la democracia que nos ha “enseñao” la profesora Gilma –Profería alguno de los alumnos

§   ¡Qué democracia y democracia!, no me “friegues” con tu democracia, a mi no me vengas con esas tonterías “so panfilo”, eso dile al Hilber “buchón”, a la Gilma al “Shego” a mi no.

§   ¡Ja, ja, ja! –Se escuchaba las risas burlonas de los alumnos que celebraban el singular “apodo” pronunciado por la “miss” hacia uno de sus compañeros.

En esa mañana colegial, la democracia fue apabullada por el autoritarismo de nuestra querida “miss”, que cuando se proponía en algo no había alumno, profesor o “gente” que lo parara. Bueno es así como, por decisión unilateral, el lugar elegido fue Huarmiaco, el día adecuado un sábado por la mañana y la hora convenida las 8:00 am., para burlar al abrasador sol navideño que en esa época se erguía imponente en el azul cielo mendocino; además las “champitas” duraban más cuando eran recogidas en la mañanita. El punto de concentración pactado fue la plaza de armas de San Nicolás, exactamente en el frontis del templo del mismo nombre.

Llegado el día y la hora acordada, poco a poco fueron llegando los alumnos; coincidentemente llegaron tarde aquellos que casi siempre llegaban tarde a clases y que por esa actitud irresponsable tenían que pagar con una hora (correspondiente a la primera hora de clases) de instrucción pre militar a cargo del “vico” o el “chivo”, juiciosos Auxiliares de Educación que no dudaban un instante en hacernos sudar la gota gorda.

§   Miss, no viene el “Lapacho”- Decía un alumno

§   Ese “Quilla”, “manganzón”, como siempre, cree que por que es hijito del Director puede hacer lo que quiere –Pronunciaba algo molesta la miss

§   También falta el “solin”, “el lucho”, “el churrasco” y “el chory” -Afirmaba uno de los mas cumplidores alumnos del colegio T.R.M, a quien prefiero no nombrar por cuestiones de ética.

§   A mi no me acuses hoy “rosquete”, mira bien antes de hablar, “no ves que estoy en tu nariz” –Contestaba algo molesto “el chory”, quien se encontraba presente.

§    Ya, ya dejen de discutir y recojan sus cosas, no vamos a esperar a esa sarta de “quillas” “badulaques”, seguramente están “rroncando” todavía, si no se aparecen que se alisten a recibir su 05 en conducta por “panfilos” –Dijo la miss mientras emprendía la marcha encabezando al grupo de alumnos.

Mientras caminábamos rumbo a Huarmiaco, los olores entremezclados que desprendía el “fiambre” preparado por nuestras abnegadas madres, y el cual estaba celosamente guardado en el fondo de nuestras mochilas o en nuestras “jicras” hechas por nosotros mismos a base de “rafia” o “cabuya”, gracias a las enseñanzas del sabiondo profesor “chato Juver”, nos hacia salivar o más bien como dicen los huayachos, “agüita la boca”.

Atrás quedaba el pueblo de Mendoza, la tibieza de la mañana junto al verdor del paisaje eran fieles compañeros de nuestra marcha, las casitas de los “huarmiaquinos”, en su mayoría, hechas a base de adobe y de tejas contrastaban con el humo blanquecino que desprendía el leño de morocho que atizaba la “tuchpa”; el agradable olor que emanaba de la casa de algún vecino que en esos momentos estaba “cangando” la deliciosa cecina, no era menos que la fragancia del dulce café hecho en cántaro y el cual es típico del valle del Guayabamba (haciendo un paréntesis, déjenme decirlos que no he probado en el Perú, en los diferentes lugares que he recorrido, café alguno que se compare al huayacho y sabor que los supere. ¡Es único!).

Mientras recorríamos el trayecto, los alumnos iban formando pareja o pequeños grupos, en otras palabras los “cumpitas” y a su vez las “cumitas” se habían juntado, algunos murmuraban de lo hermosa que se veía alguna de nuestras paisanas con su garboso caminar, otros de lo cursi que se veía alguno de los citadinos que se habían puesto su vestimenta dominguera como si irían a una fiesta, debe estar “templao” decían; y otros acordaban compartir su “fiambre”, tu me “convidas” una “troncha” de carne y yo te “convido” mi gallina”, expresaban.

Retrazados a unos cuantos pasos, cual “shapingos” que maquinan alguna maldad, caminaban misteriosos la cuadrilla inseparable, “solin”, “lapacho”, “mocoso o churrasco”, “shelico”, “chory” y “torero”. Este grupo de amigos, es gestor de una gama de palomilladas que usted amigo lector ni se imagina, claro que todas son “palomilladas blancas” por así llamarlas, ya que ninguna llego al extremo de la malcriadez o la falta de respeto. Bueno, el hecho es que esta vez se estaban preparando para una más en su haber.

§   “hummmm”, huele “rrico” –Decía uno de ellos

§   “La Nancy ha traído gallina, el José ha traído cecina, el Calín ha traído “llapchita” con carne… - y así sucesivamente iban conversando entre ellos, luego de haber averiguado el contenido de los “fiambres”, con la sagacidad de un agente de inteligencia.

Para llegar al lugar elegido teníamos que cruzar la quebrada de Huarmiaco, para esto luego de caminar cerca de quince minutos siguiendo la carretera Mendoza-Omia, nos desviábamos por un camino de herradura adornado por la exuberante flor de “popelina”, la flor de “sambilla”, el “toje”, la infaltable “guayaba”, entre otros árboles característicos de nuestro rico valle, y en menos de dos minutos se podía apreciar la majestuosidad de la quebrada. Desde allí teníamos que “badiar” y proseguir rumbo al cerro “Huarmiaco”.

El sólo hecho de mencionar esta quebrada, me trae el recuerdo de aquellas cristalinas aguas y que en más de una ocasión aplaco mi sed, y me permitió zambullirme y juguetear, mientras mi madre y alguna de nuestras vecinas, aprovechando los “batanes” de piedra, lavaban la ropa, en virtud a que esta agua dejaba “blanquita” y “linchecita” la ropa. Esto ocurría generalmente algunos fines de semana, cuando el servicio de agua potable se restringía por algún daño ocasionado por las lluvias o cuando se tenía que hacer limpieza de los tanques de almacenamiento.

Transcurrido aproximadamente 40 minutos desde nuestra salida, llegamos al lugar elegido aproximadamente a las 9:30 de la mañana, y a esa hora el Sol inclemente dejaba sentir su calor, muchos ya habían agotado sus “frescos” durante el trayecto y habían reemplazado con las cristalinas aguas de la quebrada Huarmiaco. Una vez en el sitio elegido, y en donde había una pequeña casita de muescas con su pequeño patio, la orden de la “miss” fue tajante:

§   Dejen sus cosas en el corredor y pónganse a buscar las “champitas” -Dijo ella

§   Las mujeres por este lado y los varones por el otro –Proseguía

§   Ojala no “haiga” “jergón” por acá –Decía algún asustadizo alumno

§   No acá no hay nada, sólo hay “ponga” que va a subir a tus “talegas” -Contestaba otro alumno, refiriéndose al “izango”, diminuto insecto de color rojo que gusta alojarse en los lugares más calientes del cuerpo, generalmente en las axilas y los testículos de los varones, originando una irritación en la piel que provoca una comezón de los “mil demonios”.

El ruido característico que emitían los “machetes” al cortar el árbol de la “fruta del paraíso”, u otro árbol ornamental elegido por su belleza para adornar el “nacimiento”, se combinaba con el canto de los “fios”, el “huacamuchacho”, “el tuchquín”, la anguza u otro pájaro que adornan el paisaje mendocino, los que en conjunción con el coro de los bichos (chicharras, saltamontes, etc.) dan vida al día quebrando el silenció y la quietud de las horas.

Mientras todos estaban trabajando, “chory”, “solín”, “churrazco”, “shelico” y “lapacho”, se habían escurrido discretamente y se habían dirigido a la casita, con la única intención de husmear en las mochilas y robar las mejores “tronchas” y “presas” para comérselas.

§    “Llao”, encontré una “tronchasa” –Decía uno de ellos al encontrar una trozo de carne

§    Mira este “illunsho” tiene una “presa de gallina” grandaza, parece que ha sido de “gallo pacla”

§   Ya se jodió a la “camión”, le “rrobao” sus dos “tronchas” –Decía otro de ellos refiriéndose a una compañera que por su contextura gruesa, ligeramente subidita de peso, se había ganado ese sobrenombre.

§   ¡Qué están haciendo! ¡ya se “fregaron” hoy le digo a la miss! –Pronunció Calín al descubrir a los otros que estaban engullendo apresurados la comida de sus compañeros.

§   No seas “rosha”, pareces mujercita, toma una “presa” y no “friegues” – Contestó “chory” alcanzando una pierna de gallina a medio comer a calín para hacerle cómplice y convencerle de que no dijera nada a la miss Amelia.

Luego de cumplir con su cometido, estos inseparables compañeros se desaparecieron del lugar con la misma discreción con que habían llegado; cuando los demás alumnos se concentraron nuevamente en la casita esta vez para disgustar de sus suculentos “fiambres”; se dieron con la ingrata sorpresa que los trozos de carne, piernas de gallina, cecina y todo lo que a carnes se refería y acompañaba a sus fiambres, había desaparecido y sólo les quedaba la “llapchita” con frejol y arroz. La “camión”, que lógicamente era la más afectada, rompió en llanto y hasta amenazó con denunciar, alguna de nuestras compañeras siguieron su ejemplo; por su parte los varones profesaban insultos:

§   Miss algún “conche su vida” “la tragao todito nuestras presas” -Decía alguno de los afectados.

§   ¿Quién ha sido ese “simplón” que ha comido los fiambres?, hasta de mi lo han “llevao” –Indagaba la miss, sin encontrar respuesta.

§   Cree que somos “gafos” para decirle quien se ha “tragao” el “polio” – Decía el “shelico”, mientras miraba a Calín, como si con la mirada lo estaría amenazando para no hablar

§   No pué miss, así no es, mire como lo han “llushpido” mi taper…Pero si lo agarro a ese “jijuna” lo voy a sacar su “ancho” -Pronunciaba el “lapacho”, tratando de disimular la palomillada que acababa de hacer con sus amigos.

§   No te hagas el “opa” so “laparrinrre”, para mi que tu y tu pandilla de pánfilos han sido –Decía la miss dirigiéndose al “lapacho”

§   Miss, yo he visto a dos señores que “han pasao” por acá, seguro que ellos han sido – Decía “solin” tratando de desvirtuar y convencer a los molestos compañeros de que habían sido personas extrañas las que habían sustraído el fiambre.

Luego de comer las sobras que habían dejado “lapacho” y sus “illunshos” amigos, se preparaban para el retorno. Esta vez el trayecto de regreso fue más pesado, debido al “colerón” (cólera) que provocó el que algún malvado se haya comido “las presas” de casi todos los alumnos, incluyendo la de la “miss”. Los alumnos cargaban su ligero “quipe” (carga) de “champas”, helechos y árboles ornamentales que finalmente darían forma al “nacimiento”, y un silencio acompañaba el trayecto; sólo de rato en rato se escuchaba algún molesto compañero que lanzaba una maldición: “malditos, desgraciaos que se han comido mi “llapchita”, ojala les de “quicha”-Decía.

La refrescante agua cristalina de la quebrada de Huarmiaco aplacó la sed y calmo los ánimos de los fastidiados compañeros, y dio paso a las bromas y burlas celebrando los “tropezones” que algún distraído caminante sufría al “chutar” una piedra en el trayecto; al fin y al cabo “lo pasado, pasado” y el niñito Jesús nos va a bendecir porque le haremos su pesebre bien “bacán” y “ticita” y eso es mucho más valioso que cualquier fiambre; se consolaban pensando y hablando entre ellos.

§   “Hay mamacita, que tal “chutazo” le di a esta “caliche”, “lao mi dedito casi le vuelo su uña” –Pronunciaba aquel infortunado alumno al tropezar con una piedra caliza.

§   “A su mare oite”, “que tal “patadón” le has “dao” a la piedra, mira lo has sacado de raíz” –Decía aquel compañero que acababa de observar aquel incidente y hacía referencia a que el agraviado había levantado la piedra al tropezarse.

Al llegar al templo, donde finalmente se construiría el majestuoso pesebre, parecíamos un grupo de “mingas” que bajaba después de una “huahuachada”; claro que en el grupo habían alumnos que demostraban claramente haber “chambeado” y eso se reflejaba en las “manchas” de su vestimenta producto de las resinas de los árboles y en el sudor que al combinarse con el polvo recorría sus rostros dejándoles totalmente “mashcarones”; pero también habían aquellos alumnos “zánganos”, “quillas”, “ociosos” que al mirarles en ese momento, parecían que en vez de haber regresado del “monte” hubieran salido de una fiesta ya que el único vestigio de haber estado juntando “champas” era el color “chaposo” de sus rostros; más su indumentaria seguía impecable, tal cual habían salido de sus casas. Entre estos últimos estaban el “lapacho”, “el churrasco” y algunos más.

Con la finalidad de recobrar fuerzas, los fatigados “chamberos” dejaron a un lado su equipaje y se aprestaron a disfrutar de un reparador descanso. No paso ni cinco minutos cuando la voz autoritaria de la miss nos sacó de nuestro adormecimiento.

§   ¡Ya!, ¡ya! pánfilos levántense, hay que acabar rápido –Decía la miss

§   Llamen a la Abela y a la Enith, que dejen de sus “cucufaterías” y se vengan para acá –Proseguía, refiriéndose a dos de nuestras compañeras que eran las más fervientes creyentes de “taita Diosito” y que en ese momento estaban mirando a la “virgencita María”, al parecer elevando una oración.

§   Donde esta ese “quilla” del “lapacho” y “el churrazco” –Indagaba la “Miss”

§    “ahíshito” están “rroncando”, en la “banca” de atrás – Contestaba algún acusete alumno refiriéndose a que estos dos amigos dormían plácidamente en una de las bancas posteriores de la iglesia.

§   Llámenlos a esos zánganos y que se pongan a ayudar acá, además necesitamos “lomudos” para que coloquen estas ramas pesadas –Continuaba la “miss”.

Así comenzó a levantarse el pesebre, “champita” tras “champita”, árbol tras árbol, hasta que solamente faltaba colocar las imágenes de la sagrada familia los reyes magos y los animales hechos de arcilla.

§    Mira este se parece al “shelico” –Decía burlón “el lapacho” agarrando la imagen del burro.

§    No ese eres tú, por esas “lapazas” –Contestaba “el shelico”

§       Y ahí esta el “huaquito” –Decía “el churrasco” señalando a la imagen del rey mago de tez morena comparándolo con uno de nuestros compañeros, que amablemente se había ganado ese apelativo por su piel morena.

§   Allacito esta la “camión” y “Ahishito” esta la Juana “banco sique” -Proseguían con las comparaciones señalando a las imágenes de la baca y una gallina regordeta respectivamente.

Mientras todos estaban ocupados en levantar el imponente pesebre que adornaría nuestro templo, el avispado alumno de siempre “lapacho” había maquinado una más de sus usuales palomilladas; se había propuesto robar el taper de hostias que celosamente guardaba el “padrecito Antonio”, en una caja de madera empotrada en la pared, al lado derecho del salón principal del templo; para esto él muy vivaracho ya se había percatado que la caja, que siempre permanecía asegurada con llave, esta vez no lo estaba.

Y así fue como este singular personaje (lapacho) cumplió su cometido, y luego de sustraer las hostias que hábilmente había colocado el “cura” dentro de un taper (recipiente plástico), sin que “ninguna alma bendita” se percatara, desapareció del templo para ir a esconderlo en un lugar seguro y disfrutarlo al término del trabajo.

A las 4:00 de la tarde aproximadamente, el pesebre quedó concluido, todos miraban anonadados y entusiasmados su obra por lo hermoso que había quedado, en especial las alumnas quienes tenían mayor devoción que los alumnos hacia “taita Dios”. Ese día el Sol se ocultó más tarde que de costumbre, será por que “Diosito lindo” quiso contemplar por más tiempo aquel majestuoso pesebre, que se erguía imponente reflejando la devoción y el respeto de sus creadores, y en general de todo el pueblo mendocino, hacia el divino “niño Manuelito”.

Luego de contemplar por un largo rato el “nacimiento”, los alumnos se despidieron y se dirigieron hacia sus casas, total había que alistar la ropa para la misa dominical que se celebraba al día siguiente. Poco a poco fueron retirándose, hasta que en la plaza sólo quedaron cuatro o cinco alumnos varones, quienes habían sido seleccionados previamente por “el lapacho” para disfrutar del “pan de Dios” que horas antes él había sustraído del templo.

§    “Quieren probar un poquito de hostia” que le “rrobao” de la iglesia –Preguntaba “el lapacho”

§   “Ya pue” –Contestaban los demás.

§   “Pero no vayan a hablar que yo “le sacao” de la iglesia –Decía el “lapacho”

§   “Ay amito lindo”, y si diosito nos castiga –Decía alguno de los presentes, preocupado por algún tipo de castigo divino por esa mala acción.

§   Come no mas, o no eres hombre so “rosha” –Conminaba el “lapacho” a alguno de los asustadizos palomillas.

Bueno usted bien sabe amigo y paisano, que esta bendita frase “o no eres hombre” era mejor que cualquier pócima energizante y te daba el arrojo necesario para cometer las más duras pruebas de valor; mediante ella te podían inducir a pararte en un “poto” de hormiga, a saltar de un elevado árbol de naranja, a saltar de un segundo piso o a ”tirarte” un clavado desde el “morro” del río Leiva (los que han nadado en las tibias aguas del río Leiva saben de lo que estoy hablando). Esta frase era similar a la “Quien escupe primero”, empleada por los huayachos para azuzar en las riñas y peleas que en nuestra niñez o adolescencia alguna vez libramos, para tal efecto colocaban la mano en medio de los dos contendientes, a la altura del rostro de los mismos con la intención de que uno de ellos escupiera primero y luego retiraban rápidamente la mano, permitiendo que el escupitajo vaya a parar en el rostro del otro retador; de esta manera se iniciaba una pelea entre ellos y era celebrado por los demás.

Hecha la aclaración, la mencionada frase tocó nuestro orgullo de hombre, de “capazotes”, de “guapos” y nos obligó a probar nuestra hombría comiendo la hostia ofrecida por “el lapacho”, desestimando cualquier sentimiento de temor hacia nuestro “taita Dios”. Las hostias sobrantes fueron llevadas por “el lapacho”, a la casa de su abuelita, según él para comérselas con mantequilla.

Al día siguiente por la mañana, la acostumbrada misa dominical se celebraba de lo mas normal; todos los alumnos del 4to. Año estaban presentes; también se encontraban allí las infaltables vecinas mendocinas doña Celia, doña Tula, doña Evangelina, y muchas más que si me atrevo a nombrarlas me faltaría espacio; así mismo, se encontraban en el templo dos señores que por su constancia en las celebraciones religiosas, se habían ganado el cargo de Acólitos o sacristanes. Llegado el momento de consagrar las hostias, el “cura Antonio” se acercó a sacarlas de donde se suponía que estarían, en la caja de madera empotrada a la pared; grande fue su sorpresa cuando se percató de que el acostumbrado taper porta hostias no estaban en este lugar. El “padrecito” volvió la mirada hacia su “sacha” Acolito, y con la vista parecía preguntarle que había pasado; al ver la preocupación del “cura” dibujada en su rostro, el acolito apresuró el paso hacia él; los fieles concurrentes no se habían percatado de lo que estaba ocurriendo; cuando de pronto el “curita Antonio” se acercó hacía la mesa ceremonial y tocando el crucifijo que juntamente con la Biblia roja adornaba la misma, se persignó y agacho ligeramente la cabeza quedando en silencio unos momentos. Pasado unos segundos, lentamente levantó la mirada hacia los presentes y apaciblemente los dijo:

§    Queridos hermanos, ha ocurrido una desgracia.

Un silencio sepulcral se apoderó del templo, seguido por un murmullo que poco a poco fue acrecentándose.

§    ¿Qué ha pasado?, Dios mío, ojala que no sea algo grave – Decían algunas preocupadas feligrés

El “cura” rompiendo su quietud y apacible estado de ánimo, gritó:

§   ¡Alguna oveja descarriada, ha osado entrar en este templo del señor y ha robado el cuerpo de nuestro señor Jesucristo!

§   ¡Y por culpa de este mal hermano o malos hermanos, hoy no vamos a poder comulgar!, ¡esto es un sacrilegio! –Proseguía el sacerdote

§    “shelico” que es sacrilegio –Preguntaba en voz baja uno de los que cometieron tal acción

§    “No sé ingles, eso todavía no me ha enseñado la miss, pero suena feo, pregúntale a la miss ella tira ingles” –Contestaba el “shelico”

No es exagerar si les digo que en esa ocasión, cuando escucharon que no iba a haber comunión (por no haber hostias), muchas de las más fervientes feligreses derramaron sus lágrimas; es contradictorio pero muchas de las que estaban “llantiando”, y que domingo a domingo iban al templo a golpearse el pecho; de lunes a sábado eran malas vecinas, cicateras, egoístas y usureras; pero así es mi tierra, con una gama de matices y gente que hacen de este valle un lugar especial.

Dentro de los concurrentes estaban los cómplices de tan perversa acción, en ese preciso momento un sentimiento de culpabilidad invadía sus mentes, y bajando la cabeza se apresuraban a rezar en silencio un padre nuestro, pidiendo disculpas a “taita Diosito” por haberse robado “el cuerpo de Cristo”; casi al instante se hincaron de rodillas y provocaron admiración en sus compañeros ya que los conocían muy bien y que en otras ocasiones estos “shapingos” no se hubieran arrodillado ni aunque los hubiera dado un calambre en la pierna. Esa actitud casi los delata, pero como siempre sabían salir muy bien, en esta ocasión también supieron burlar el interrogatorio de la “miss Amelia”

§    “Ustedes pánfilos, demonios han sido los que han robado las hostias”

§    “No miss”, como “creeste” que vamos a jugarnos con diosito, después nos castiga y nos manda un rayo –Contestaba “el lapacho”

§    “Y por que se han “arrodillao” si ustedes son tremendos pecadores, que hasta la iglesia tiembla cuando entran a misa” –Proseguía la “miss”

§    No, “miss”, lo que pasa es que estamos cambiando –Contestaba el “churrasco”

§    “Cambiando, cambiando, hasta la víbora cambia ustedes “sopencos”, no” – replicaba la “miss”

§    “Por mi madrecita” miss, yo no he sido”, si le miento “liame” (llame) a mi “padrecito” y que me “sinchee” en su delante –Decía “el shelico” tratando de convencer a la “miss” Amelia, que el no tuvo nada que ver.

§    “Oite” “lapacho” ya la “jodimos”, mira hasta jesusito está que nos mira mal desde la cruz –Decía el Chory.

Al salir de la misa, los implicados en el tal “sacrilegio”, caminaron cabizbajos y  no profesaron palabra alguna hasta llegar a sus casas; ese fue uno de los pocos días en sus vidas que el arrepentimiento de su acción calo profundamente, tanto así que con la intención de reivindicarse y congraciarse con “taita Diosito”, estos que nunca iban a misa, acudieron todos los domingos del mes siguiente, y es más eran los primeros en llegar y hasta se ofrecían a ser los encargados de pedir las limosnas.

Finalmente, quiero decirles queridos paisanos que ese pecadillo cometido en complicidad por este humilde huayacho, ya fue resarcido, y ya me confesé, si bien no lo hice ante un párroco, si lo hice ante nuestra querida “miss Amelia”, quien se “mató” de risa recordando aquella anécdota. Ah y otra cosa, creo que Dios ya emitió su sentencia para estos pobres mortales y al parecer está relacionado con separarnos y alejarnos lo más lejos posible del templo de San Nicolás, si no como se explica que el “lapacho” este en España, el “chory” en Lima, el “Torero” en Trujillo, el “solin” en Chiclayo y respecto al “shelico” y el “churrasco” no se nada de estos singulares personajes del pintoresco paisaje mendocino.

TERMINOLOGÍA

 

Ahishito.- Ahicito

Bacán, Ticita.- Hermoso, bello

Badulaques.- Vago

Badiar.- Pasar a nado o caminando un río, quebrada o riachuelo de una rivera a la otra.

Batanes.- Especie de molino para los granos hecho a base de piedra; una piedra plana estaba dispuesta a manera de mesón en donde se colocaban los granos a moler, y otra piedra de forma de media luna y de regular peso servía para que utilizando la fuerza de las manos se muelan los mismos

Cangando.- Asando, Soasando

Champas .- Plantas parásitas, helechos que crecen en las ramas de los árboles

Chutar, Chutazo.- Patear

Chambear, Chambeando.- Trabajar, Trabajado

Chaposo.- Colorado, rosáceo

Cumitas, cumpitas.- Comadres, compadres

Posheco.- Persona de tez pálida

Enseñao.- Enseñado

Huahuachada.- Limpiar el terreno para hacer una chacra

Huarmiaquinos.- Moradores del caserío de Huarmiacu

Illunsho.- Persona que le gusta en demasía la carne

Jicras.- Bolsas hechas de fibra de la penca

Lapacho, Laparrinrre.- Persona de orejas grandes

Llapchita.- Plato típico de la provincia, hecha a base de yuca y fríjol

Linchecita.- Nuevecita, Limpiecita, hace referencia al vestido

Llao.- Término utilizado para decir que rico, sabroso

Llantiando.- Llorando

Manganzón.- Persona de mayor tamaño y contextura más gruesa del promedio.

Mashcarones.- Caras sucias

No friegues.- No molestes

Oite.- Término utilizado cuando se quería decir algo y pretendía llamar la atención de nuestro interlocutor.

Poto.- Nido (en esta historia se refiere a nido de hormiga), también se utilizaba para referirse a trasero

Quicha.- Diarrea

Quillas.- Aragán, holgazán

Rafia.- Fibra de plástico que se utilizaba para confeccionar las “Jicras”

Rosquete, Rosha.- Maricón

Shego.- dinimutivo del nombre propio Segundo

Shapingos.- Demonios

Shelico.- Que procede de Celendín

Sinchee.- Castigar con el sincho (cinturón, correa)

Templao.- Que está enamorado

Troncha.- Pedazo de carne

Tuchpa .- Cocina tradicional hecha utilizando, mínimo, tres piedras de regular tamaño, separadas entre si de tal manera que soporte las ollas y por cuyos aberturas se colocan las rajas de leña que atizan el fuego

 

A COLAR SE HA DICHO: UNA HISTORIA DE PESCA

A COLAR SE HA DICHO: UNA HISTORIA DE PESCA

Vista frontal de la iglesia de Mendoza 

Una más de las tradiciones de mi querido valle del Huayabamba es la pesca, y existen diferentes maneras de realizarla: mediante anzuelo, colada (que no es otra cosa que la pesca mediante canastas en temporadas bajas de los ríos), "garrlito", trinchera, con barbasco, ensuciando el agua, dinamita, etc.

De las formas de pescar anteriormente descritas la utilización del barbasco, dinamita y ensuciado del agua, eran métodos perjudiciales ya que mataban indiscriminadamente a peces grandes, chicos y hasta los huevos; es por eso que fue prohibido su uso.

En esta oportunidad contaré una historia sobre "la colada", que no es otra cosa que la pesca utilizando canastas, las cuales se sumergían en las aguas de los ríos poco profundos y en épocas del año que presentaban menor caudal. El método utilizado consistía en meterse a las aguas del río poco profundo, recorrer sus riveras sumergiendo las canastas una y otra vez entre los arbustos que crecían al ras de las aguas, levantar la canasta de tal manera que al ecurrirse el agua dejaba al descubierto los "bagres", "huamanes", "cojines", cangrejos y hasta "platiaos"  que habían caido atrapados.

Para esta historia, esta demás decir que con el afán de darle un matiz netamente huayacho, los personajes serán íntegramente cambiados y el lenguaje utilizado tratará de ser netamente original. La historia comienza así:

Es un fin de semana, tranquilo como cualquier otro, las primeras horas de la mañana transcurren lentamente, doña Esperanza y don "isha" se ha despertado a las cuatro de la mañana y desde esa hora los acompaña su radio marca internacional de cuatro pilas (si es Rayovac mejor aún), la emisora que suena en esos momentos es "Radio Huancabamba" "La voz de las fronteras" o de alguna emisora ecuatoriana que deja escuchar hermosos "san juanitos"; nuestros aludidos permanecen en silencio y de rato en rato se escucha un dialogo entrecortado: 

  • ¿Qué hora será?, preguntaba doña Esperanza
  • Creo que van a ser las cinco, todavía no habla el "brujo de las guaringas", ese "mentecato" tiene su programa a las cinco en "puntito" y para engañando a todos esos "opas" que creen en brujerías y cochinadas - Contestaba don isha.
  • Ah ya, ojala que a las cinco y media "aclarare" para levantarme a preparar el "ampesito", "malaya" que se "acabao" el "cafcito" - continuaba doña Esperanza
  • Si "vieja", hay que levantarse temprano para preparar las "pescadoritas", las "shicras" y "talegas", antes de que nos gane ese "bolsudo" del "cashpete" y la cuma Rita - decía don isha al referirse a los instrumentos que utilizaría para la "colada" que habían planificado para ese día.

 Así dieron las cinco y media de la mañana, la penumbra de la noche había dado paso a la claridad del día, los "fios", "panperillos", "huataracos", "angusas"  y toda clase de avecilla mañanera dejaban escuchar su alegre trinar y anunciaban que ese iba a ser un hermoso día. La pareja de esposos se aprestaron a levantarse; doña Esperanza se dirigió a la cocina, agarró su hebra de "bagazo" para prender la "tuchpa", lavo su pedazo de "chancona" para endulzar el "ampe" y "trozó" un pedazo de cecina y "cuchicarra" que se encontraba colgando de su "poyo" y que asaría en las brazas que empezaban a ponerse al rojo vivo; ese sería el desayuno elegido para esa mañana, claro que además se le acompañaría con "llapchita" y "comida" (yuca y plátano verde cocinado) recién hechos; además estos potajes deberán hacerse en cantidad suficiente para el desayuno y para el "friambre" que servirá de almuerzo.

 Por su parte don isha se ha dirigido al potrero, distante a unos minutos de la casa, a "rodiar" y dar "gramalote" y sal al toro "bermejo" y al "barroso" que amanecieron amarrados en ese lugar; el frío de la mañana se deja sentir, la escarcha aún esta sobre las hojas de los árboles y sobre la "grama" del potrero, las gotas de rocío, cual cristales, cuelgan de las telarañas tejidas en las ramas del "toje" o la "chichca"; el "resuello" fluye desde la "panza" y sale por la boca de don isha cual bocanada de humo de un cigarrillo; de similar manera los toros al "rumiar" dejan escapar su "resuello" que lentamente se evapora al volar hacia las nubes.

Uno a uno se va levantando la familia completa de doña Esperanza y luego de lavarse la cara con "aguita" de "chorro", ayudados por un "pate" a manera de pocillo, se frotan frenéticamente las manos cerca de la cara  y resoplan  con la intención de calentarlas y atenuar el airecito frío de la mañana. Luego se dirigen a la cocina, donde doña Esperanza sopla la "tuchpa" con la intención de atizar la candela y apurar la cocción del "ampecito".

Como siempre, el último en levantarse es el "Chory" (como será de "quilla" este "llipinsho", que había que mojarle "shutito" en su cama para que se levante); pero ese día, entusiasmado por la pesca, el Chory se levanto sin ayuda y no fue necesario echarle agua para ello. 

  • "Traiganme" una "raja" de leña para atizar esta candela - Decía doña Esperanza dirigiéndose a los que se encontraban en la cocina junto a ella
  • A quien "diseste" abuelita - Preguntaba el Chory a doña Esperanza
  • A cualquiera de ustedes "araganotes", "quillas", dejando de "mentecatear" apúrense en traerme una "raja" de morocho que ya se me hace tarde - Contestaba doña Esperanza ante la pregunta del Chory

Presuroso el Chory se dirige a tras de la cocina, donde se arruma la leña y el bagazo, coge una "raja" y regresa donde su abuela Esperanza.

  • "Queps" "mas traído", habiendo un "shunto" de morocho me "trais" "itil" quieres que me enronche creo y encima está "mojao" - replicaba doña Esperanza al recibir el trozo de leña que había traído su nieto
  • Mejor voy yo misma, este "quilla" ni para escoger leña vale - murmuraba doña Esperanza algo molesta y se dirigía a traer leña.
  • Así se escoge "ve", este arde "chumita" - replicaba doña Esperanza mirando al Chory y mostrando la "raja" de morocho que recién acababa de traer.
  • Es que usted es "capazote" pe abuelita, "conoste" "arrto" de leña.

Una vez hecho el desayuno, toda la familia se aprestaba a servirse, en la mesa la yuca y el plátano verde recién cocinados dejaban escapar ese "humito" característico que juntamente con la cecinita y la "cuchicarita", nos hacía suspirar y "aguar" la boca. Esa vez para mejorar aún más el potaje, cuatro choclos parados en las brazas y arrimados a las piedras que formaban la "tuchpa", se estaban soasando para acompañar los potajes.

Mientras doña Esperanza estaba sacando la cecina de las brazas y poniendo en un plato para luego repartirla, el Chory que no se aguantó más cogió un "pitsito"  de cecina, arrebato que fue descubierto por su abuela. 

  • Este "grajiento" "illunsho" no puede esperarse a que lo sirvan, "yasta" que "rroba" el "illo" - decía doña Esperanza al descubrir al Chory coger la cecina.
  • Un "pitsito" no ma abuelita, de mi "parrte" que me corresponde, además se me estaba haciendo "agüita" la boca - decía el Chory justificando su acción.
  • Ya "vayaste" a sentarse tranquilito que "ahorita" lo alcanzo su "rración"- contestaba la abuela.

Una vez terminado el desayuno, al salir de la casa se dieron cuenta que el Chory, se estaba poniendo rojo. 

  • "Oite" ¿"Queps" le pasa a este "simplón"? ta todo "colorao" su cara - preguntaba doña Esperanza al ver a su nieto con la cara roja.
  • Creo que sa "empachao" de tragar tanta cecina y cuchicara - Decía la mamá del Chory
  • "Averr" dejame ver - Decía la abuelita examinando el rostro del Chory
  • "Ay amito" a este le "agarrao" el "itil", este "bolsudo" en vez de traerme morocho me trajo ese "itil", ese es lo que le ha "pasao"; "traime" el "huashpaicito", un poco de sal y hojas de chamico para frotarlo que "ahorita" se le pasa - Decía doña Esperanza confiada en que su poción mágica iba a remediar el enroncahmiento que estaba sufriendo el Chory.

 Luego de hacer un brebaje mezclando el aguardiente, sal y el chamico, doña Esperanza tomo dos bocados y sin pasarlo le calentó por unos segundos en su boca y al estilo de esos que dicen ser "curanderos", sopló rociando la cara, brazos y piernas del Chory; quedando este palomilla "shutito" como pollito "mojao". 

  • "Yasta" con esto santo remedio, pero este "sinvergüenza" ya no puede ir a la "colada"- Decía doña Esperanza indicando que el Chory ya no iría a la pesca.
  • No pue abuelita, no "seaste" malita, yo que culpa tengo que ese "itil" "grajiento" "concha su vida" me haya "enronchao" - Decía el Chory suplicando a su abuelita para que lo lleven a la pesca.
  • "Callese" "bolsudo", "dejeste" de estar hablando "sonseras", ya he dicho que no vas a ir - Contestaba doña Esperanza a las suplicas del Chory.
  • Si no me dejaste ir no le voy a acompañar a la misa el Domingo - Decía el Chory amenazando en caso no le llevaran a la pesca.
  • No me importa, total me voy con mi "gringuita", además la otra vez que fuiste casi se cae el "cristito" de molesto por que un "shapingo" como tu entro a su iglesia - Decía doña Esperanza indicando que sería la hermana del Chory quien lo acompañaría a la misa de domingo.

Si usted amigo lector ha leído las historias anteriores publicadas por el Soldado Amazonense, se habrá dado cuenta que el Chory era uno de esos tipos pícaros y que artilugios para convencer a sus interlocutores no le faltaban, pues bueno, esta vez también logró convencer a su abuela de que le llevara a la pesca.

Mientras iban camino a la "banda", allá donde se encuentra el río Puquio, don "Shego" uno de los tíos del Chory, cogió una hoja de naranja, la colocó entre sus labios y soplando entonó una "diana" que estaba de moda; don isha contagiado por la música empezó a silvar y a seguir el ritmo; el Chory que no quería quedarse a tras, comenzó a imitar el sonido que hace el "bombo" al ser golpeado.

Transcurrido más o menos media hora, llegaron al río y se aprestaban a comenzar la faena de pesca, don "isha" y los varones (menos el Chory) se despidieron de las mujeres y se dirigieron a las invernas a "rodiar" los ganados ya que ellos, por trtadición, no participaban de las "coladas", sólo las mujeres realizaban estas faenas.

La "colada" estaba por comenzar cuando de repente doña Esperanza se percató que el agua estaba un poco sucia. 

  • "Pucha" creo que ya nos "fregaron", parece que la "Cuma" Olga nos a "ganao" y todo por "demorones", este "sursique" tiene la culpa por enroncharse con el "itil" - Decía doña Esperanza al ver el agua turbia y dirigiéndose al Chory.
  • Bueno yo quiero la "coladerita" chica -Decía la mamá del Chory.
  • Para mi la que esta más "tupidita" - Decía una de las tías del Chory

 Luego de repartirse las canastas con las cuales pescarían, se sumergieron en el agua e iban explorando y sumergiendo sus canastas por ambas riveras del río, especialmente en los "poyos" formados por las "champas" que crecían en las orillas. 

  • "Añañao", "barbaridad", mira este bagrezazo "buchesapa" que ha caído, "tray" la talega rápido para ponerle antes de que se "safe" -Decía el Chory al haber pescado un bagre con su canasta.
  • "Oite", que bacán, he "sacao" un cangrejo- Decía una de las tías del Chory
  • ¿Qué es "colorao" o negro? -Preguntaba el Chory
  • "Colorao" - Contestaba la tía
  • Ah, ese no vale, ese es "caquero" los buenos y "rinquindicimos" son los negros -Indicaba el Chory, afirmando que el color del cangrejo, según lo que le contaba su padre, éste comía excremento
  • "Que pes" "sabeste" usted "badulaque", ¿Quién "mentecato" la "sonsiao" diciendo que esos cangrejos son "caqueros" -Imponía la voz de la experiencia de doña Esperanza, experta en esos menesteres de la pesca.
  • "Chao" la abuelita ha amanecido con su "luna", de todo se molesta -Decía el Chory al escuchar la voz de su abuela
  • Ya "calleste" "eteco" y salgaste de ese "lao" del río que esta hondo; no vaya ser "mala laya" que se ahogue y tenga que sacarle de su "copetito" -Decía la mamá del Chory indicándole que no se metiera por el lado profundo del río.

La pesca que venimos narrando, se realizaban en los meses del año en que el caudal del río bajaba considerablemente, es por es por eso que el peligro de morir ahogado con esa cantidad de agua era casi nula.

Bueno así transcurrían las horas y la familia de doña Esperanza ya habían logrado pescar una regular cantidad de "bagres", "cujines", "huamanes", "platiaos" y cangrejos; doña Esperanza mirando al cielo dice: 

  • El sol está en "medio cielo", ya deben ser las doce, vamos a salir a comer y a "oriarnos" un poquito, no vaya ser que tanto estar en el agua como patos, nos vayamos a "curparr" o entumir.

Esta forma de calcular la hora, observando como avanzaba gradualmente el sol en el cielo, era tan efectiva que pocas veces se equivocaban los huayachos, además les servía para identificar la hora de almuerzo, cena, culminar las faenas del día antes que oscurezca, etc.; el problema surgía en los días nublados o lluviosos, ahí era cuando esta forma natural de calcular las horas fallaba, pero para eso tenían su potente reloj "zeico", "nivada", "Citizen" o las emisoras radiales que durante sus programaciones iban dando la hora y que eran escuchadas en   las "raditos" marca Internacional con estuche de cuero.

El fiambre se llevaba en una "cashque" o en una "porta vianda" metálica pintada de color blanco, de tres cuerpos, estas eran clásicas entre las familias huayachas, especialmente entre las más pudientes; bueno, en esta oportunidad, por la cantidad de comenzales, se habían utilizado las dos. El "fiambre" estaba hecho a base de "llapchita" con frijolito, su trozo de cecina y  "cuchicara", un mantel envolvía la "cashque", atándole para evitar que se derramara su contenido; doña Esperanza luego de ubicar una zona plana del terreno, coloca la "chashque" al centro, desata los nudos del mantel que envuelve la misma y lo extiende, luego los comensales van sentándose alrededor del mantel mientras doña Esperanza va repartiendo el "illo" y la "llapchita" a cada uno de ellos.

Estaban concentrados en "llushpir" la cecina y la "cuchcarita", que solamente unos ruidos cercanos provocados por algún vecino o animal oriundo que al pisar la hojarasca o ramas secas hacía, los saco de su concentración. 

  • Shiiiiit, callence, creo que alguien se acerca - Decía doña Esperanza al escuchar los ruidos.

Todos se habían quedado en silencio, con la boca llena y dejaron de masticar la "llapchita" que tenían en la boca, con la intención de escuchar de donde provenían los ruidos y quien los provocaba; solo nuestro amigo el Chory seguía masticando frenéticamente, tratando de suavizar el "ñiervo" que le había tocado como parte de la "presa" entregada por su abuela. 

  • "Oite" "laparrinrre" sinverguenza" no hagas "rruido", no "oigo" quien viene -Decía doña esperanza casi susurrando al reprender al Chory
  • Ya, ya abuelita, no se "molestes", que culpa tengo que esta "cuchicara" sea de chanco "polanchino" y viejo; además usted mala gente "me haste" dado purito "ñiervo" -Contestaba el Chory a su abuela.
  •  No es gente, "yacu percote" o "picur cuche" parece que fuera -Decía la mamá del Chory indicando que los ruidos eran provocados por algún animal y no por personas. 

Continuaron disfrutando su "fiambre" cuando de pronto se dejo oír una voz. 

  • Au, cuma Esperanza "veaste" donde lo encuentro, ¿"haste" venido a "colar"? -Decía doña Rita que acababa de aparecer en al escena y venía con su cuma "Josfina" y dos de sus hijas a sumarse a la faena de pesca.
  • Chao cumita, me "haste" olido donde estoy, vengaste le convidare un "pinchito" de mi fiambre -Contestaba doña Esperanza, disimulando su disconformidad por la "competencia" para la pesca que acababa de aparecer en escena.
  • "Noste" "moleste" cumita, aca he traido mi "tucshillito", voy avanzando más arriba más bien -Contestaba doña Rita mientras se aprestaba a continuar su camino. 

Apenas desapareció doña Rita, doña Esperanza, cual corneta militar que manda a formación, dejo escuchar su voz. 

  • Levántense todos, ya vino esa "bancosique" "tiluma" de la Cuma Rita y piensa ganarnos en "colar", pero que se habrá creído, no sabe que en estas cositas nosotros somos "capazotes" -Decía doña Esperanza apurando a su gente para que dejen de comer y se levanten.
  • Chao la abuelita, parece "cachaquito" no nos deja ni "tragar" -Decía el Chory mientras luchaba con su "niervo" tratando de suavizarlo y comerlo
  • Ya callaste "badulaque" y "levanteste", camineste como a comer -Replicaba la abuela al Chory
  • "Que pes" piensaste que soy "quishque" pa comer caminando -Contestaba el Chory algo molesto.
  • Quítese de aca "quishque" "arpasique" -Vociferaba el Chory apartando con su pie del camino a su fiel compañero, su perro "guardían", mientras continuaba masticando su "cuchicara".

El sol estaba radiante ese día, el azul del cielo hacía contraste con las pocas nubes que surcaban el firmamento mendocino, doña Esperanza y su familia se aprestaban a entrar nuevamente al río para continuar con la "colada"; uno a uno fueron metiéndose al agua encabezados por doña Esperanza y como siempre al último iba nuestro querido Chory. Todos habían ingresado al agua menos el Chory, hasta que la voz de la mamá de este "llipinsho" se dejó escuchar. 

  • "Oite" sarnoso que esperas para "samparte" al agua -Decía la mamá
  • "alalay" mamacita hace frió, además recién he "tragao" y me puede dar calambre a mi panza -Contestaba el Chory entrecruzando sus brazos y haciendo el ademán que hacen las personas cuando sienten frío.
  • "Mireste pue" como se "curpa" este "dañiau", en tremendo solazo y dice que siente frió este "friolento", apúrese "caracho" no esperes que te "chicotee" sinvergüenza -Decía la mama del Chory exigiendo a éste para que se metiera al agua.
  • Chao mamá "rrenegona" como la abuela es; ya, ya, me voy a meter pero si me "acalambro" y me muero tu tienes la culpa ah -Decía el Chory señalando a su mamá
  • Conmigo no me metas "malcriao", "ishpasique", que se "habraste" creído pa venir a compararme con tu madre, "sinverguenza", respeta a tu abuela sino ahorita "vastea" a ver cuando le "orejee" -Contestaba la abuela del Chory, por haberle comparado con la mamá de éste.
  • Aburro hoy, toditos me atacan, mejor no hubiera ido con el abuelo "isha" o me hubiera quedado tranquilito en la casa -Murmuraba el Chory sintiéndose victima y lamentándose por haber ido a la pesca. 

Calmado los ánimos y reanudada la paz entre los presentes, la pesca se desarrollaba de lo mas normal, conforme iban avanzando río arriba, cada vez que metían las canastas y no lograban pescar algo, doña Esperanza culpaba a su cuma Rita, quien les habría adelantado en pescar en ese lugar. 

  • "Añañau" " aburro" oite, algo hay aquí adentro, parece grandazo y "buchón" -Decía el Chory metiendo su mano dentro del agua e indicando que algo había agarrado.

Tanto fue la alegría del Chory y el escándalo que hizo por haber agarrado algo grande dentro del agua que todos dejaron de hacer lo que estaban haciendo y volvieron la mirada hacia éste, para esperar a que saque aquel "bagrezazo" que había agarrado y que aún luchaba por sacar a flote.

Un silencio sepulcral se apodero del momento, todos estaban calladitos, sólo el Chory jadeaba de rato en rato luchando por sacar a ese enorme "bagrezazo" que tenía entre las manos y que aún permanecía bajo el agua; más arriba doña Rita también había escuchado lo que estaba pasando en ese momento y junto a su Cuma "josfina" y sus dos hijas se habían acercado a mirar lo que sería la pesca del día. 

  • No quiere salir este "condenao", parece que es grandazo y debe estar llenito de huevos por que "le agarrao" su "buche" y está "ñupito" -Decía el Chory mientras dejaba ver una sonrisa victoriosa.

De pronto hizo un último esfuerzo, jalo con fuerza  y triunfante levantó su presa hacia los cielos cual trofeo para mostrarles a los presentes, y cual musical de anuncio que antecede a la presentación de los ganadores, tarareo una música esbozando una sonrisa. 

  • Tararam, tararam, aca está señoras y señores, el "buchezapa", el bagre más grande que hayan podido ver sus ojos, aplaudan al capazote del Chory -Vociferó el Chory mientras dejaba ver una sonrisa victoriosa.
  • Ese es mi muchacho "caracho", y decían que era un "dañiau", que no podía "colar" -Decía orgullosa la mamá del Chory mientras se apresuraba a abrazar a su vástago.
  • Hay hija, que "opa" me has "resultao", como se ve que lo quieres a este "araganote" "badulaque", cuando has visto que los bagres tienen patas y cuatro todavía - Decía la abuela del Chory dirigiéndose a la mamá de éste y señalando a la presa que tenía entre las manos el Chory.
  • Hay mamacita linda, "mireste pue", tremendo sapazo que ha "agarrao" este "posheco" "mentecato" y nos quería hacer creer que es bagre, bota esa cochinada y lávese bien las manos que le va a salir "ticte", cochino, asqueroso -Replicaba la madre del Chory al darse cuenta que en vez de bagre era un sapo lo que éste sostenía entre las manos.

Un arrebato de carcajadas se dejo escuchar por la tremenda pesca que acababa de hacer el Chory, y esa tarde, nuestro humilde palomilla se coronó como el bufón del día.

El entusiasmo del Chory por pescar su "bagrezazo" había sido tan intenso que sólo había atinado a levantar las manos y a observar la reacción de los presentes, sin constatar siquiera lo que había pescado, por lo que recién cuando su madre le dijo que era un sapo y no un bagre lo que tenía entre las manos, levantó la mirada para ver lo que traía entre sus manos y vio la enorme panza blanca y esos ojazos del sapo que miraba fijamente al Chory y que al respirar parecía burlarse de su opresor. 

  • Que "chuma" paso, por mi "marecita" que era un bagre antes de sacarle del agua, seguro que esta "encantao" -Decía el Chory tratando de convencer a los presentes que el sapo antes de salir del agua había sido un bagre.
  • Déjate de hablar sonseras so "opashcón" que crees que somos "gafos" o qué -Decía la mamá del Chory
  • Tu no me apoyas mamita, además mejor que haya sido un sapo y no una víbora lo que he "sacao" -Decía el Chory tratándose de dar animo.

Ustedes podrán comprobar amigos lectores la capacidad imaginativa de este "llipinsho" del Chory que quiso hacer creer a los presentes que el bagre estaba "encantao" y que al salir del agua se había convertido en sapo; me imagino que habrá sido producto de los cuentos de hadas narrados por los profesores durante su época escolar; pero para variar, antes de soltar al sapo, el Chory zambulló una y otra vez a este animal al agua, para ver si se convertía nuevamente en bagre; ingenuidad supina de este palomilla de esquina.

Luego de haber pescado una cantidad regular, la familia de doña Esperanza, doña Rita, "josfina" y todos los que acudieron a la "colada", recogieron sus cosas, armaron su "quipe" y tomaron los caminos que les llevaría de retorno a sus casas.

Una vez llegado a casa, doña Esperanza dejo su "quipe y saco la "cacerolita" para "despepitar" (desbuchar, desvicerar) todo lo que habían pescado ese día; luego los bagres más grandes se escogerían para hacer un caldo o secarlo y los más pequeños serían utilizados para hacer el "tortillao"; de rato en rato miraban al Chory y al acordarse de su sapo-bagre ponían a reírse y a burlarse de éste; pero como el "taitito amito" es grande, esa tarde el bagre más grande fue para él, el cual luego de "salarlo" un poquito lo soaso en la braza y saboreo esta exquisitez "llushpiendo" hasta el último huesito, con decirle que ni los "bigotes" del bagre se salvaron.

Para finalizar, es oportuno agregar que la "colada" se organizaba entre familias y de esta faena solo participaban las mujeres, era muy raro ver que los esposos o varones de la familia participen de esta tradición mendocina.